Mark Twain El forastero misterioso



El padre Pedro tenía un enemigo, un enemigo muy poderoso, a saber: el astrólogo que vivía, allá en el fondo del valle, en una vieja torre derruida, y que pasaba las noches estudiado las estrellas. Todos sabían que ese hombre era capaz de anunciar por adelantado guerras y hambres, cosa que, después de todo, no era muy difícil, porque por lo general había siempre una guerra o reinaba el hambre en alguna parte. Pero sabía también leer por medio de las estrellas, y en un grueso libraco que tenía la vida de cada persona, y descubría los objetos de valor perdidos; todo el mundo en la aldea, con excepción del padre Pedro, sentía por aquel hombre un gran temor. Incluso el padre Adolfo, el mismo que había desafiado al demonio, experimentaba un sano respeto por el astrólogo cuando cruzaba por nuestra aldea luciendo su sombrero alto y puntiagudo y su túnica larga y flotante adornada de estrellas, con su libraco a cuestas y con un callado, del que se sabía que estaba dotado de un poder mágico.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 4
 
 
Nos animaba a que no sintiésemos temor de ciertas cosas sobrenaturales como son los fantasmas, asegurándonos que no hacían daño a nadie, limitándose a vagar de una parte a otra porque se encontraban solos y afligidos y sentían necesidad de que los mirasen con cariño y compasión; andando el tiempo aprendimos a no sentir temor, y llegamos incluso a bajar con él, durante la noche, a la cámara embrujada que había en las mazamorras del castillo. El fantasma se nos apareció sólo una vez, cruzó por delante de nosotros en forma muy mortecina para la vista, y flotó sin hacer ruido por los aires; luego desapareció; Félix nos tenía tan bien adiestrados que casi ni temblamos. Nos dijo que en ocasiones se le acercaba el fantasma durante la noche, y le despertaba pasándole su mano fría y viscosa por la cara, pero no le causaba daño alguno; lo único que buscaba es simpatía, y que supiesen que estaba allí.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 7
 
 
Pero lo más extraño de todo resultaba que Félix había visto ángeles —ángeles auténticos bajados del cielo— y que había conversado con ellos. Esos ángeles no tenían alas, iban vestidos y hablaban, miraban y accionaban exactamente igual que una persona corriente, y no los habría tomado usted por ángeles, a no ser por las cosas asombrosas que ellos hacían y que un ser mortal no hubiera podido hacer, y por el modo súbito que tenían de desaparecer mientras se estaba hablando con ellos, lo que tampoco sería capaz de hacer ningún ser mortal; nos aseguró que eran agradables y alegres, y no tétricos y melancólicos, como los fantasmas.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 8
 
 
Por último, yo me animé a pedirle que dijese quien era. —Un ángel —dijo con toda sencillez, soltó otro pájaro, y palmoteó para que huyese de allí volando.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 11
 
 
… nos dijo que el único nombre de verdad que él tenía era el de Satanás, pero que deseaba ser conocido únicamente de nosotros por el mismo; había elegido otro nombre para que lo llamásemos con él cuando estaban presentes otras personas; era un nombre vulgar, como cualquiera de los que lleva la gente: Felipe Traum.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 19
 
 
La verdad, que no es posible dar a comprender con palabras lo que nosotros sentíamos. Aquello era un éxtasis, y el éxtasis es una cosa que no puede explicarse con palabras; produce la misma sensación que la música, y nadie puede hablar de la música de manera que consiga transmitir a otra persona la sensación que le produce.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 21
 
 
Yo soy de la aristocracia de los imperecederos.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 22
 
 
No debes ofender a los brutos aplicándoles malamente la palabra brutalidad, porque no se lo merecen —siguió expresándose en ese tono—. Así es vuestra raza miserable. No hace otra cosa que mentir, jactándose siempre de virtudes de que carece y negándoselas a los animales de tipo más elevado, que son los que, en efecto, las poseen. Ningún bruto comete jamás una crueldad. La crueldad es monopolio de quienes poseen el sentido moral. Cuando un bruto inflige un dolor, lo hace de un modo inocente, no comete una mala acción; para el bruto no existe el mal.» Y tampoco inflige dolor por el puro gusto de infligirlo. Eso lo hace únicamente el hombre, ¡inspirado por ese ruin sentido moral suyo! La función de este sentido consiste en distinguir entre el bien y el mal, con libertad de elegir entre los dos para actuar. ¿Qué ventaja puede producir eso? El hombre se pasa la vida eligiendo, y en nueve de cada diez casos opta por el mal. No debería existir el mal, y si no fuese por el sentido moral, no existiría. Pero, con todo eso, el hombre es una criatura tan irracional que no alcanza a darse cuenta de que el sentido moral lo rebaja hasta el plano inferior de los seres animados y constituye una facultad vergonzosa. ¿Te sientes ya mejor? Pues entonces voy a mostrarte algo.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 44
 
 
Un instante después nos encontrábamos en una aldea de Francia. Cruzamos por una gran fábrica de no sé qué, en la que había hombres, mujeres y niños que trabajaban en medio del calor, de la suciedad y de una nube de polvo, y estaban, además, vestidos de harapos y cargados de espaldas sobre su trabajo, porque estaban agotados y hambrientos, débiles y entontecidos. Satanás dijo: —Aquí tienes un ejemplo del sentido moral. Los propietarios son ricos y muy religiosos; pero el jornal que pagan a estos pobres hermanos y hermanas suyos alcanza únicamente para impedir que se caigan muertos de hambre. Las horas diarias de trabajo son catorce, invierno y verano, desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche. Los niños pequeños, lo mismo que los demás. Y tienen además que ir y venir desde las pocilgas en que viven (cuatro millas de ida y cuatro de vuelta), un año sí y otro también, por entre el barro y el fango, la nieve, la cellisca, la tormenta, diariamente. Disponen de cuatro horas para dormir. Viven juntos, como una jauría de perros, tres familias en cada habitación, en medio de una suciedad y un hedor inimaginables; llega una epidemia y mueren como moscas. ¿Han cometido algún crimen estos seres sarnosos? No. ¿Qué han hecho para verse castigados de ese modo? Nada en absoluto, salvo el haber nacido como individuos de vuestra estúpida raza. Has visto cómo tratan allí, en la cárcel, a un delincuente, y aquí ves como tratan a los inocentes y a los honrados. ¿Hay lógica en esa raza tuya? ¿Salen mejor librados estos inocentes malolientes que aquel hereje? Desde luego que no; el castigo del hereje es una futesa comparado con el de los inocentes. Después que nosotros nos marchamos de la cárcel, lo descoyuntaron en el potro y lo trituraron hasta dejarlo reducido a pedazos y a pulpa; ha muerto ya, liberándose así de vuestra inapreciable raza; pero estos pobres esclavos de aquí llevan años muriéndose, y a algunos de ellos les quedan todavía años durante los cuales no podrán huir de sus vidas. El sentido moral es el que enseña a los propietarios de la fábrica cuál es la diferencia entre el bien y el mal, y a la vista tienes el resultado. Se creen mejores que los perros. ¡Qué raza más falta de lógica y de razón la vuestra! ¡Qué raza más ruin, sí, qué indeciblemente ruin!
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 45
 
 
Daba verdadera pena pensar que en un mundo donde son tantas las personas que no saben cómo matar su tiempo, no se dispusiese de una horita en favor de aquel pobre individuo que tanto la necesitaba, y para el que esa hora equivalía a la diferencia que existe entre la felicidad eterna y el dolor eterno. Eso daba una idea abrumadora del valor de una hora; me pareció que ya no podría yo perder una sola en mi vida sin sentir remordimiento y terror.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 49
 
 
—¡Válgame Dios, querida, y qué hermoso es! ¿Cómo se llama? —Felipe Traum. —¡Qué bien le sienta ese apellido! —Téngase en cuenta que Traum quiere decir, en alemán, ensueño—.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 60
 
 
Todos los hombres sois una máquina de sufrimiento y una máquina de felicidad combinadas. Ambas actividades funcionan juntas armónicamente, con precisión fija y delicada, y sobre el principio de toma y daca. Si un departamento de esos dos produce una felicidad, el otro departamento está preparado para transformarla mediante un dolor y una aflicción, quizá mediante una docena. En muchísimos casos las vidas de los hombres están divididas casi de una manera igual entre la felicidad y la infelicidad.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 69
 
 
—Aunque, mirado superficialmente, no se vea, yo he trabajado en favor de los aldeanos. Vuestra raza no distingue nunca la buena de la mala fortuna. Equivoca siempre la una con la otra. Y eso ocurre porque no penetra en el porvenir.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 72
 
 
Vuestra raza no distingue nunca la buena de la mala fortuna. Equivoca siempre la una con la otra. Y eso ocurre porque no penetra en el porvenir. Esto que yo he estado haciendo por los aldeanos producirá buenos frutos algún día; en ciertos casos, para que los gocen ellos mismos; en otros, para generaciones de hombres que no han nacido todavía. Nadie sabrá jamás que yo he sido la causa; pero eso, no obstante, no será por ello menos cierto. Hay entre vosotros, los muchachos, un juego: colocáis una hilera de ladrillos en pie, a unas pulgadas de distancia los unos de los otros; luego empujáis un ladrillo; éste golpea al siguiente, el siguiente golpea al otro, y así hasta que toda la hilera se ha venido al suelo. »Eso es la vida humana. El primer acto de un niño recién nacido golpea en el ladrillo inicial, y los restantes siguen cayendo de modo inexorable. Quiero decir que nada podrá cambiarlo, porque cada acción engendra infaliblemente otra acción; ésta, a su vez, engendra a otra, y así sucesivamente hasta el final, y quien contempla el espectáculo es capaz de mirar por la línea adelante y de ver el momento en que cada acto va a nacer, desde la cuna hasta el sepulcro. —¿Es Dios quien ordena esa carrera? —¿Ordenar previamente la sucesión de actos? No. Quienes los ordenan son las circunstancias y el medio en que un hombre se encuentra. Su primer acto determina el segundo y todos los que vienen después. Pero supongamos, para poder argumentar, que el hombre fuera capaz de escamotear uno de estos actos, un acto aparentemente fútil, por ejemplo; supongamos que estaba dispuesto que en cierto día, y a una hora, minuto, segundo y fracción de segundo determinados debería ir al pozo y no fuese. En el acto mismo la carrera de ese hombre cambiaría por completo de allí en adelante; desde allí hasta la tumba se diferenciaría totalmente de la carrera que su primer acto de niño había dispuesto para él. Pudiera incluso ocurrir que si él hubiese ido al pozo, terminase la carrera de su vida en un trono, y que omitiendo ese acto, su carrera, desde allí en adelante, condujese a la mendicidad y a una tumba de caridad. »Por ejemplo, si un momento dado (pongamos en su niñez), Colón hubiese escamoteado el más insignificante eslaboncito de cadena de actos proyectados y hechos inevitables por su primer acto de recién nacido, habría con ello cambiado toda su vida subsiguiente y habría llegado a ser un sacerdote muerto oscuramente en una aldea de Italia, y quizá América no habría sido descubierta hasta dos siglos después. Yo lo sé. El escamotear uno de los billones de actos de la cadena de Colón habría cambiado por completo su vida. Yo he examinado el billón de posibles vidas de Colón y sólo en una de ellas se presenta el descubrimiento de América. Vosotros los hombres no sospecháis que todos vuestros actos son de un mismo calibre e importancia, y, sin embargo, es así; el tirar un manotón a una mosca es un acto tan preñado de destino para una persona como cualquiera de los demás actos previstos. —¿Tan importante, por ejemplo, como el conquistar un continente? —Sí. Pues bien: nadie entre los hombres escamotea un eslabón; eso es una cosa que no ha ocurrido jamás. Incluso cuando él está intentando tomar una decisión sobre si hará o no hará una cosa, ese pensar suyo es en sí mismo un eslabón, un acto que tiene su lugar propio dentro de la cadena, y cuando él se decide, finalmente por una cosa, esa cosa es la que había de hacer con absoluta seguridad. Ya ves, pues, que un hombre no escamotea jamás un eslabón de su cadena. No puede hacerlo. Si se decidiese a intentarlo, ese proyecto constituiría en sí mismo un eslabón inevitable, un pensamiento que tenía que ocurrírsele en ese instante preciso, un pensamiento hecho inevitable por el acto primero de su niñez. ¡Qué triste parecía todo aquello! Yo dije muy pesaroso: —Entonces es un preso para toda su vida y no puede liberarse. —No; por sí mismo no puede liberarse de las consecuencias del primer acto de su niñez. Pero yo sí puedo liberarlo.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 72
 
 
En todo momento vimos guerras, más guerras, y siempre guerras, por Europa, por todo el mundo. «Unas veces en el interés particular de las familias reales —dijo Satanás— y otras para aplastar a alguna nación débil; jamás ningún agresor inició una guerra con móviles limpios; no existe una guerra de esa clase en la historia de la raza humana».
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 97
 
 
Las monarquías, las aristocracias y las religiones se hallan todas basadas en ese enorme defecto de vuestra raza, a saber: la desconfianza que cada cual siente de su convecino, y su deseo, por propia seguridad o comodidad, de hacer buen papel ante los ojos de ese convecino. Esas instituciones permanecerán siempre, florecerán siempre, os oprimirán siempre, serán siempre para vosotros un bochorno y una degradación, porque siempre seréis y seguiréis siendo esclavos de las minorías. Jamás hubo un país en el que la mayoría de las gentes hayan sido en lo profundo de sus corazones leales a ninguna de estas instituciones.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 105
 
 
—Jamás hubo una guerra justa, jamás hubo una guerra honrosa, por la parte de su instigador. Yo miro en lontananza un millón de años más allá, y esta norma no se alterará ni siquiera en media docena de casos. El puñadito de vociferadores (como siempre) pedirá a gritos la guerra. Al principio (con cautela y precaución) el púlpito pondrá dificultades; la gran masa, enorme y torpona, de la nación se restregará los ojos adormilados y se esforzará por descubrir por qué tiene que haber guerra, y dirá, con ansiedad e indignación: «Es una cosa injusta y deshonrosa, y no hay necesidad de que la haya». Pero el puñado vociferará con mayor fuerza todavía. En el bando contrario, unos pocos hombres bienintencionados argüirán y razonarán contra la guerra valiéndose del discurso y de la pluma, y al principio habrá quien los escuche y quien los aplauda; pero eso no durará mucho; los otros ahogarán su voz con sus vociferaciones y el auditorio enemigo de la guerra se irá raleando y perdiendo popularidad. Antes que pase mucho tiempo verás este hecho curioso: los oradores serán echados de las tribunas a pedradas, y la libertad de palabra se verá ahogada por unas hordas de hombres furiosos que allá en sus corazones seguirán siendo de la misma opinión que los oradores apedreados (igual que al principio), pero que no se atreven a decirlo. Y, de pronto la nación entera (los púlpitos y todo) recoge el grito de guerra y vocifera hasta enronquecer y lanza a las turbas contra cualquier hombre honrado que se atreva a abrir su boca; y, finalmente, esa clase de bocas acaba por cerrarse. Acto continuo, los estadistas inventarán mentiras de baja estofa, arrojando la culpa sobre la nación que es agredida y todo el mundo acogerá con alegría esas falsedades para tranquilizar la conciencia, las estudiará con mucho empeño y se negará a examinar cualquier refutación que se haga de las mismas; de esa manera se irán convenciendo poco a poco de que la guerra es justa y darán gracias a Dios por poder dormir más descansados después de ese proceso de grotesco engaño de sí mismos.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 106
 
 
Satanás solía decir que nuestra raza estaba acostumbrada a llevar una vida de constante e ininterrumpido engaño de sí misma.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 116
 
 
—La vida es sólo una visión, un sueño.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 123
 
 
—La vida es sólo una visión, un sueño. Fue una descarga eléctrica. ¡Vive Dios, que ese mismo pensamiento lo había yo tenido mil veces durante mis meditaciones a solas! —Nada existe; todo es un sueño. Dios, el hombre, el mundo, el sol, la luna, la inmensidad estelar, un sueño, todo un sueño; no tienen realidad. ¡Nada existe, fuera del espacio vacío… y tú! —¡Yo! —Y tú no eres tú; no tienes cuerpo, ni sangre, ni huesos; no eres sino un pensamiento. Yo mismo no tengo realidad; no soy sino un sueño, tu sueño, una criatura de tu imaginación; bastará un instante para que te des cuenta de ello, y entonces me borrarás de tus visiones y yo me disolveré en la nada de la que me formaste. Estoy ya dejando de existir, estoy descaeciendo, estoy muriendo. De aquí a unos instantes te encontrarás solitario en el espacio sin límites, para que vayas y vengas por su soledad inacabable sin ningún amigo ni camarada, porque serás por siempre un pensamiento, el único pensamiento existente, inextinguible e indestructible por tu misma naturaleza. Pero yo, tu pobre servidor, te he revelado a ti mismo y te he dado la libertad. ¡Sueña otros sueños, y que sean mejores! ¡Qué cosa más extraordinaria el que no lo hayas sospechado años ha, siglos, edades, series de edades! ¡Porque tú has existido, sin compañía de nadie, por todas las eternidades! ¡Cosa verdaderamente extraña el que tú no hayas sospechado que tu universo y su contenido eran únicamente sueños, visiones, ficciones! ¡Cosa verdaderamente extraña! Porque, como todos los sueños, ésos eran franca e histéricamente disparatados; por ejemplo, el de un Dios que pudiendo crear con la misma facilidad hijos buenos que malos, prefiriese crearlos malos; que pudiendo hacerlos a todos felices, no haya hecho ni a uno solo completamente feliz; que les haya hecho apreciar en mucho su áspera vida, y que, sin embargo, se la haya cortado de pronto de manera tan mezquina; que otorgó a sus ángeles una felicidad eterna sin que la ganasen, exigiendo, en cambio, a los demás hijos suyos, que hiciesen méritos para conseguirla; que otorgó a sus ángeles unas vidas libres de todo dolor, al mismo tiempo que echaba sobre sus demás hijos la maldición de angustias vivísimas y de enfermedades de cuerpo y de alma; que habla de justicia e inventó el infierno, que habla de misericordia e inventó el infierno, que pronuncia las normas básicas de conducta y de perdón multiplicadas por siete veces siete e inventó el infierno; que impone a los demás normas morales y no guarda ninguna; que frunce el ceño ante los crímenes, y que los comete todos; que creó el hombre sin que nadie se lo pidiese, y trata luego de descargar sobre ese hombre la responsabilidad de sus actos, en lugar de cargarla, como es lo honrado, sobre sí mismo; y, por último, con una torpeza completamente divina, ¡invita a ese pobre y maltratado esclavo a que le rinda adoración! Ahora comprendes ya que todas esas cosas son imposibles como no sea en un ensueño. Ahora comprendes que son puros y pueriles despropósitos, creaciones estúpidas de una imaginación que no tiene conciencia de sus monstruosidades. En una palabra: que son sueños, y tú quien los crea. Llevan todas las señales de los sueños, y deberías haberlo advertido antes. Esto que te he revelado es cierto; no existe Dios, ni el universo, ni la raza humana, ni la vida terrenal, ni el cielo, ni el infierno. Todo es un sueño, un sueño grotesco y disparatado. Nada existe sino tú. Y tú no eres sino un pensamiento, un pensamiento nómada, inútil, sin hogar propio, que vagabundea desamparado por el vacío de las eternidades. Satanás desapareció, dejándome anonadado; porque yo sabía, tenía la certeza, de que todo cuanto me había dicho era verdad.
 
Mark Twain
El forastero misterioso, página 123
 
 
 

Emilio López Medina

"En el amor los enamorados no tienen piedad con los demás (ni siquiera con los padres), porque nadie les importa. En el desamor no la tendrán entre sí porque se importan demasiado."

Emilio López Medina



"En el amor y su hacer el cuerpo está desnudo, pero el alma tiene siete velos."

Emilio López Medina




"Hay quienes creen que acostarse con una persona es un medio para conocerla… Pero he aquí que en la cama parecemos otros, como fuera de la cama parecemos otros a los que somos en la cama."

Emilio López Medina

Abdul Kalam

"Como hijo de Dios, soy más grande que cualquier cosa que me pueda pasar."

Abdul Kalam



"Los grandes sueños de los grandes soñadores siempre se trascienden."

Avul Pakir Jainulabdeen Abdul Kalam llamado Dr. A. P. J. Abdul Kalam



"Sueña, sueña, sueña. Los sueños se transforman en pensamientos y los pensamientos en acción."

Abdul Kalam





















Alfredo Pérez Rubalcaba

"Hay que pedir solidaridad a los millonarios. Aquí no se han ofrecido a pagar más impuestos."

Alfredo Pérez Rubalcaba































Sharan Burrow

"De los fuegos de la desesperación arden la esperanza y la solidaridad."

Sharan Burrow


"Nuestro modelo económico actual es desigual por diseño."

Sharan Burrow



































Ibrahim Hooper

"Hacer una donación es la máxima señal de solidaridad. Las acciones hablan más fuerte que las palabras."

Ibrahim Hooper

Trevor Noah

"El racismo es un problema, como el alcoholismo, que hay que curar. Es hereditario, se lo enseñas a tus hijos. Crece de generación en generación. Si lo tratáramos como una enfermedad, no rechazaríamos a los demás."

Trevor Noah

Anna Todd

"El amor no es algo que se elige; es algo que te elige a ti."

Anna Todd



"Pienso que se está rompiendo el mito que dice que los jóvenes no leen o que solo quieren usar sus smartphones para hablar con sus amigos. No tienen por qué ser experiencias separadas, el hecho de que la gente se esté adaptando a escribir y leer en plataformas creadas para ello en sus teléfonos celulares demuestra que sí quieren y les gusta leer, solo que muchos no sabían por dónde empezar."

Anna Todd

Fausto Reinaga

"A mi regreso de Europa rompí con toda mi tradición intelectual y con toda mi producción cholista. Hubiese querido que no existiese… Es otra etapa, otro camino que he encontrado; y tengo otra meta en el horizonte. En mis obras de 1940 a 1960 yo buscaba la asimilación del indio por el cholaje blanco-mestizo. Y en las que publiqué de 1964 a 1970 buscaba la liberación del indio, previa destrucción del cholaje blanco-mestizo… y planteo la revolución india."

José Félix Reinaga Chavarría también conocido como Fausto Reinaga




"El hombre, es tierra que piensa."

Fausto Reinaga



“El indio de Bolivia, hijo del aymara eterno, del aymara constructor del Tiwanaku y precursor del imperio de los inkas, del aymara cuya grandeza fulge en la PUERTA DEL SOL, asombro y misterio de lo que esta raza lleva en su entraña; el indio de Bolivia que hoy ha levantado la cabeza en demanda de su liberación…”

Fausto Reinaga



"El indio no es una clase social. ¿Entonces qué es? El indio es una raza, un pueblo, una nación oprimida. El problema del indio no es el problema campesino. El campesino auténtico lucha por el salario. Su meta es la justicia social. El indio no lucha por el salario, que nunca conoció; ni por la justicia social, que ni siquiera imagina. El indio lucha por la justicia racial, por la libertad de su raza; raza esclavizada desde que el Occidente puso su pezuña en las tierras del Tawantinsuyu."

Fausto Reinaga
Tomada del libro Geohispanidad de Pedro Baños, página 380



"El Inti y la PachaMama ―a diferencia del terrorífico Jehová, respiran y rezuman amor, y hacen del hombre un ser alegre, amante del bien y la paz. La filosofía inka tiene la misión de ennoblecer la vida. La dicha, el amor y la paz son un goce social."

Fausto Reinaga




"El pensamiento de la cabeza y del corazón del hombre no se saca a bala. ¡No! Un pensamiento se saca con otro pensamiento. El pensamiento cristiano-marxista se saca de la cabeza del hombre con el pensamiento cósmico. El pensamiento socrático se saca con el pensamiento amáutico."

Fausto Reinaga



“En conclusión la UNIDAD INDIA, (la unidad campesina) no se concibe sino como liberación india .Y, la liberación india significa “PODER INDIO”. Luego, la unidad india descansa en la voluntad granítica de la conquista del Poder por el indio. Por eso nuestra divisa política es PODER O MUERTE. Somos la fuerza hecha razón; somos la fuerza de la razón. Debemos unirnos.”

Fausto Reinaga



"Hay que sacar a Cristo y a Marx de la cabeza del indio."

Fausto Reinaga



"La tierra es una pequeña esfera que flota en el espacio. El hombre es hijo de ella. El hombre es tierra que piensa."

Fausto Reinaga






















Federico I de Araucanía y Patagonia

"La unidad en diversidad tan relevante para el pueblo Mapuche desde tiempos prehispánicos pareciera recobrar vigencia en este Wiñoy Xipantu, noción esperanzadora por el que les felicito a todos y cada uno de ustedes en esta fecha de festejo nacional. Fue la unidad en diversidad la que permitió al Pueblo Mapuche derrotar a dos imperios, el Inka primero, y el español después, para posteriormente dilatar por más de 70 años los embates expansionistas de las nacientes repúblicas de Argentina y Chile. Dicha unidad resurge con bríos en los momentos en que nos preparamos para conmemorar el 200 aniversario del tratado de Tapiwe, celebrado en 1825 entre el estado nacional mapuche y el naciente estado chileno."

Federico I de Araucanía y Patagonia
Tomada del libro Geohispanidad de Pedro Baños, página 384