Manuel de Jesús Galván

"El nombre de Jaragua brilla en las primeras páginas de la historia de América con el mismo prestigio que en las edades antiguas y en las narraciones mitológicas tuvieron la inocente Arcadia, la dorada Hesperia, el bellísimo valle de Tempé, y algunas otras comarcas privilegiadas del globo, dotadas por la Naturaleza con todos los encantos que pueden seducir la imaginación y poblaría de quimeras deslumbradoras. Como ellas, el reino indio de Jaragua aparece, ante los modernos argonautas que iban a conquistarlo, bajo el aspecto de una región maravillosa, rica y feliz. Regido por una soberana hermosa y amable; habitada por una raza benigna, de entendimiento despejado, de gentiles formas físicas; su civilización rudimentaria, por la inocencia de las costumbres, por el buen gusto de sus sencillos atavíos, por la graciosa disposición de sus fiestas y ceremonias, y, más que todo, por la expansión generosa de su hospitalidad, bien podría compararse ventajosamente con esa otra civilización que los conquistadores, cubiertos de hierro, llevaban en las puntas de sus lanzas, en los cascos de sus caballos, y en los colmillos de sus perros de presa."

Manuel de Jesús Galván
Enriquillo



"Ningún hecho, ninguno que pudiera agriar el ánimo de los dominicanos contra los españoles ha pasado. En nuestro suelo no se vieron las legiones de Murillo ni de Bores y ni una sola gota de sangre se derramó al separarnos de la Metrópoli. ¿Podrán borrarse los afectos no existiendo ningún agravio, y teniendo a la vista todos los días, a cada hora, a cada minuto los monumentos portentosos, obra de nuestros padres, señales de una civilización vigorosa? ¿Podrían olvidarse esos recuerdos de una edad de oro, narrados perpetuamente en las veladas del hogar doméstico?.... ¿No parece imposible que en una misma obra de cortas páginas se contradiga y ataque el autor a sí mismo tan despiadadamente como acabamos de ver? Las aseveraciones del folletista creemos bastarán para la completa justificación de España en sus relaciones con los dominicanos. Por lo que respecta al general Santana, he aquí el juicio emitido por D. José Ferrer de Couto en el final de su obra titulada, Reincorporación de Santo Domingo a España, breves consideraciones sobre este acontecimiento. "Con cuatro líneas más, -dice el Sr. Couto,- voy a cerrar este opúsculo: frases del corazón que brotan por los ojos más bien que por la pluma; emanaciones entusiastas de purísima gratitud que envían al más grande de los heroísmos la mas cumplida enhorabuena."
Salud ilustre anciano, generoso patricio, invicto general, libertador dos veces. Sereno en el peligro, fuerte en la lucha, generoso en el triunfo y grande en el desprendimiento. Aquí se conocen también una a una todas las páginas de vuestra brillante historia, y por ella os contemplamos subiendo hasta la cumbre de la soberanía, en esa tierra que os vio nacer y que os adora porque la librasteis de un ominoso yugo, y os vemos después bajar hasta la humilde condición de súbdito, por vuestra propia voluntad, en el último tercio de la vida, para que la patria se regenere. ¡Oh! tanta generosidad cuando el egoísmo tiene más fuerza, mayor iniciativa en el corazón humano, es digna solamente de un HOMBRE GRANDE, y vos lo sois sin duda, y así se os llamará por las generaciones venideras." Estas palabras, emanadas de un escritor que acaso no conoce al general Santana más que por sus hechos, por su reputación inmensa y justa, llevan el sello de la más estricta imparcialidad."

Manuel de Jesús Galván
El general don Pedro Santana y la anexión de Santo Domingo a España












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