Cristina Martín Jimenez El Club Bilderberg

 
Como ciudadana me considero engañada por las altas y bajas esferas del poder y como periodista me veo obligada a denunciarlo. No soy políticamente correcta y mi naturaleza es rebelde. No tengo miedo, mi conciencia es valiente porque considero que tengo conciencia y si alguien piensa que acabo de decir una perogrullada miren a su alrededor. ¿Cómo es posible que la sociedad esté enloquecida? Porque la mayoría ha vendido su conciencia y no precisamente al mejor postor. Ya no hay sentido común, hay pensamiento único, uniforme, dictado. Y no me estoy refiriendo sólo a España, mi país, sino a todo el planeta, ¿Esto que ocurre es fortuito? En absoluto. Está planificado con muchos años de antelación, mucho antes de que yo naciera.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 3
 
 
El ser humano ha nacido para ser libre e independiente pero el sistema nos hace cada vez más dependientes y esclavos de él.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 4
 
 
Abogo por que la ignorancia sea considerada un pecado capital, sobre todo, la de quienes nos gobiernan. ¿Nos toman por idiotas absolutos? Como una viñeta de Martín Morales en ABC (15-04-10): «Como quiere la gente que nos enmendemos, si ya sabe que somos corruptos y sigue votándonos».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 4
 
 
Es políticamente incorrecto creer en la existencia del Club Bilderberg, dudar de que el cambio climático sea generado por el hombre. Es políticamente incorrecto decir que la vacuna contra la gripe A atenta contra nuestro sistema inmunológico, que Obama no es quien asegura ser y que el núcleo duro de la masonería maneja los hilos del mundo. Es políticamente incorrecto afirmar que la élite de la sociedad global cree en Lucifer. Es políticamente incorrecto pretender vivir libremente en África y es políticamente incorrecto escribir este libro. Si usted es políticamente correcto no lo lea. Puede ser perjudicial para su salud emocional.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 5
 
 
La estrategia es disgregar el núcleo familiar y convertir al individuo en un ser solitario desvinculado de sus raíces y valores comunes, susceptible y fácilmente maleable.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 6
 
 
Paradójicamente, en la llamada «Sociedad de la Información» es más difícil que nunca captar la esencia y el trasfondo de sus acciones, diferenciar la verdad de la mentira, la realidad de la apariencia, el dato tergiversado del certero porque entre los bilderberges se encuentran los propietarios de los imperios informativos mundiales que crean, inventan e interpretan las noticias.
 
Los poderosos son manipuladores profesionales y expertos en utilizar los medios de comunicación social, el cine y el arte como eficaces herramientas propagandísticas para estimular a la población según sus conveniencias. Paradójicamente, en la llamada «Sociedad de la Información» es más difícil que nunca captar la esencia y el trasfondo de sus acciones, diferenciar la verdad de la mentira, la realidad de la apariencia, el dato tergiversado del certero porque entre los bilderberges se encuentran los propietarios de los imperios informativos mundiales que crean, inventan e interpretan las noticias.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 6
 
 
 
El mundo, tal y como está establecido hoy día, es obra de Bilderberg.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 8
 
 
A lo largo de estas páginas reeditadas y actualizadas asistirán a la revelación de una entidad oscura, integrada por algunos de los hombres más siniestros del momento, como Henry Kissinger, que considera que la defensa de los derechos humanos es puro sentimentalismo que hay que desterrar para que no interfiera ni debilite las acciones de los bilderberges. Además de ser considerado como uno de los más prestigiosos analistas en política exterior del mundo, a Kissinger se le concedió el Premio Nobel de la Paz en 1973, pese a ser el autor de un informe secreto en el que planeó la drástica reducción de la población y el uso de los recursos estratégicos y la producción de alimentos como arma de control social. Su planteamiento continúa en plena vigencia.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 9
 
 
Los amos del mundo son auténticos depredadores que nunca se han detenido ante nada ni ante nadie para conseguir su objetivo: la dominación total del mundo. Bilderberg no actúa por dinero, ya lo tiene, sólo por poder, anhela el control absoluto de todas las mentes del planeta. En su universo ideal, los ciudadanos sólo somos esclavos, siervos sin cadenas visibles, pero irremediablemente atados a un mundo injusto, a un sistema ideológico, económico y cultural atroz, impuesto a golpe de consignas democráticas falsas. Mientras excluyen de cualquier posibilidad de desarrollo al llamado Tercer Mundo, en suelo occidental practican una guerra silenciosa, en la que el espíritu del hombre libre se entierra irremediablemente en un cubículo sellado y gestionado por un sistema de trabajo, de consumo, enseñanza y ocio sagazmente planeado y teledirigido. Se trata de la versión más sofisticada de esclavitud, en la que el pueblo continúa al servicio del dominante sin ser plenamente consciente de ello, prestándole al mismo tiempo una ayuda precisa en la implantación de su modelo de globalización.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 11
 
 
No hay duda, el Club Bilderberg existe. La propia Enciclopedia Británica lo define entre sus páginas de este modo: «Conferencia anual de tres días a la que asiste un centenar de los más influyentes banqueros, economistas, políticos y funcionarios de estado de Europa y Norteamérica. Dicha conferencia, que se celebra cada año en un país occidental distinto, se mantiene en un ambiente de estricto secreto. La conferencia proporciona un clima de privacidad e informalidad en el que aquellos que influyen en las políticas internacionales se sienten cómodos».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 17
 
 
Los llaman despectivamente «los guardianes del mundo» y aseguran que son los responsables de todos los acontecimientos importantes que han trascendido en nuestra historia actual: las dos guerras mundiales, el asesinato de John F. Kennedy, de Indira Gandhi, del 11-S y el 11-M, por citar algunos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 18
 
 
Las decisiones de los bilderberges repercuten en la vida cotidiana de todos los habitantes del planeta.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 19
 
 
La Historia demuestra que el pensamiento es en la mayoría de las ocasiones mucho más mortífero y peligroso que la bomba atómica.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 25
La primera reunión oficial del Club Bilderberg tuvo lugar del 29 al 31 de mayo de 1954 en la localidad holandesa de Oosterbeek. El nombre del grupo quedó fijado en este encuentro y se debió al hospedaje que los acogió, el Hotel Bilderberg, cuyo propietario era el Príncipe Bernardo. El soberano, que estaba vinculado a la Shell Oil y al holding internacional Societé Generale de Bélgica, fue el anfitrión y maestro de ceremonias.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 31
 
 
Lo que sí podemos afirmar es que sus objetivos se resumen en uno solo: el cercenamiento progresivo de las soberanías nacionales y su transferencia a instituciones de carácter oligárquico y trasnacional.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 35
 
 
 
Las Fundaciones Rockefeller han financiado movimientos pseudo-espirituales modernos e incluso sectas como Haré Krishna. David Rockefeller patrocina personalmente varias sociedades pseudo-iniciáticas que aseguran representar la tradición perdida, como es el caso de la denominada AMORC (Antiquae et Misticae Ordo Rosae Crucis).
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 42
 
 
Pese a que el secreto protege ferozmente su funcionamiento interno, se sabe que no todos los miembros del Club desempeñan el mismo rol y que la jerarquía de Bilderberg se estructura en tres círculos concéntricos. Desde el principio ha estado administrado por un grupo reducido que a partir de 1956 se llamó Steering Committee o Comité Directivo; es el círculo intermedio y constituye el peso pesado de Bilderberg, compuesto por el presidente, las secretarías y los tesoreros de ambos lados del Atlántico. El sillón presidencial lo ocupa el vizconde belga Etienne Davignon desde el año 2000 (a su vez es presidente del conglomerado Société Générale de Bélgica). A la muerte de Retinger, en 1960, la secretaría pasó a E. H. van der Beugel, antiguo director de la oficina holandesa del Plan Marshall (posteriormente asumiría el cargo de presidente de las líneas aéreas KLM y del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en Londres). Tras la dimisión del Príncipe Bernardo, el exPrimer Ministro británico Lord Alec Douglas Home fue nombrado presidente del Club. Le siguieron Walter Scheel, expresidente de Alemania; Eric Roll, el antiguo jefe de SG Warburg y Lord Peter Carrington, exSecretario General de OTAN. El Comité Directivo, que se reúne más a menudo, lo forman quince miembros americanos y veinticuatro europeos permanentes, encargados de elaborar la exclusiva lista de asistentes en base a la agenda temática que hayan previsto tratar. La pauta frecuente es que cada uno invite a dos personalidades: el tándem ideal lo conformaría un político de alto rango y un empresario de la industria o un banquero y un intelectual (profesor o periodista). En su fundación quedó establecido que se invitaría a dos personalidades de cada nación, que representen el punto de vista conservador y el liberal. El secretario de Retinger, John Pomian, ha señalado en su libro Memoirs of an Eminence Grise (Sussex University Press, 1972) que al principio «no fue fácil reunir a los líderes gubernamentales opuestos en la misma sala. Durante los tres o cuatro primeros años, la selección de participantes era una tarea delicada y difícil; particularmente en el encuentro de políticos. No era sencillo persuadir a los representantes principales para que asistieran. Retinger mostró gran habilidad y una capacidad misteriosa de elegir a la gente que en unos años accedería a los puestos más altos en sus países respectivos. Hoy hay muy pocas figuras de los gobiernos de ambos lados del Atlántico que no hayan asistido al menos a una de estas reuniones». Las selecciones de los miembros del Comité cierran la lista final con poco más de un centenar de nombres. Según señaló el propio Retinger, las invitaciones «sólo son enviadas a gente importante y generalmente respetada, que por su conocimiento especial o experiencia, sus contactos personales y su influencia en círculos nacionales e internacionales pueden llevar más lejos los objetivos de Bilderberg». Una observación que encierra la esencia misma del club.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 50
 
 
El círculo interno e inaccesible lo compone el llamado Comité de Sabios, integrado por cuatro iniciados, expresión asumida de la corriente Illuminati-Masonería. Es el más hermético de los tres, celebra sus debates íntimos y se desconoce los hombres que lo conforman, a excepción de David Rockefeller. Los Sabios nombraron en 1954 a los primeros componentes del Comité Directivo y han seguido seleccionándolos a lo largo de los años. El último círculo, el más externo, está compuesto por los invitados eventuales y por el resto de afiliados permanentes. A los asistentes ocasionales se les conoce con el sobrenombre de «inocentes», ya que, según algunos críticos acérrimos de Bilderberg, trabajan en pro de metas que desconocen y que previamente han fijado los iniciados. Es importante distinguir a los miembros activos de los invitados ocasionales, pues estos últimos suelen acudir para ofrecer una conferencia sobre su especialidad o sus experiencias en diversos campos, e ignoran que hay un grupo más pequeño e impenetrable que discute los temas internacionales más trascendentes. Es por ello, como reseña el sociólogo Mike Peters, que algunos hayan quedado profundamente decepcionados tras la reunión, como es el caso del lingüista y experto de los medios de comunicación masivos de los años sesenta, Marshall McLuhan. Tras participar en la cita de 1969 en Dinamarca declaró que fue «casi asfixiado por la banalidad y la irrelevancia» y describió a los bilderberges como «mentes uniformes del siglo XIX pretendiendo relacionarse con el siglo XX». Otro de los eventuales que desacreditaron el acto fue Christopher Price: «… entonces el candidato laborista para Lewisham West lo encontró todo muy fatuo… adornando el pastel sin nada que hacer con él». (Robert Eringer. Pentacle Books, 1980). Pese a los desencantados, el éxito de Bilderberg se debe, sobre todo, a la capacidad de sus fundadores y de sus actuales dirigentes de reunir y entusiasmar a gente poderosa e influyente de todos los ámbitos, con el peso e influencia suficiente para convertir en realidad las aspiraciones conjuntas. El poder del Club se hace eficaz no al considerar su potencialidad como un todo, sino al contemplar la labor independiente que ejerce cada uno de sus miembros.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 52
 
 
Las deliberaciones de los bilderberges se basan en el principio del consenso. Nada de votaciones o dictámenes formales; todos tienen que estar de acuerdo a la hora de suscribir una determinada acción. En este caso concreto, el Club recogió el relevo de la regla de la no-atribución del CFR, por la cual todos pueden hablar con libertad ya que los asistentes convienen en guardar fielmente el secreto de los discursos y medidas adoptadas en su interior. Y eso a pesar de que periodistas influyentes de la prensa ocupan asientos en las reuniones de Bilderberg. Lo que se desconoce es si esta regla se aplica en los tres círculos considerados como conjunto o en cada uno de ellos por separado. Tal es la influencia y la categoría de los miembros activos que, si se alcanza el acuerdo unánime, éste se materializará en política internacional o nacional en un futuro cercano. Nunca los pactos se hacen públicos y se llevarán a la práctica en secreto, lo que refuerza la garantía del discurso libre de los asistentes.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 53
 
 
La característica esencial del Club es su voluntad secreta, el sigilo que lo envuelve, el celo con el que los bilderberges se reúnen a espaldas del mundo sin que ni una sola palabra relevante pronunciada en la sala trascienda al ámbito público.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 54
 
 
 
Al igual que el alarmante, y supuesto, cambio climático persigue manipular las emociones de los ciudadanos y crear en ellos una fuerte necesidad de protección, otra de las estrategias usadas por los bilderberges en su afán de manejar todos los ámbitos de la sociedad mundial son los juegos de guerra. Así se conoce, según la propia jerga del grupo, a ciertas prácticas que ya desde tiempo atrás venía desarrollando el Consejo de Relaciones Exteriores.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 55
 
 
Los juegos de guerra están concebidos para tener previstos todos los incidentes posibles y las soluciones más adecuadas a cada uno de los casos, pero a veces ocurre que el acontecimiento real, sea espontáneo o provocado, se desarrolla de forma distinta a la prevista. En esta ocasión se hace preciso intervenir para corregir los desvíos y reconducir el proceso hacia el desenlace conveniente. Se trata, en definitiva, de utilizar todas las artimañas y medios al alcance, por muy espurios que sean, con el objetivo de mantener a la población alejada de la verdad y en un estado de control absoluto donde, quizá en un futuro más cercano de lo que creemos, la libertad de acción y de pensamiento sea sólo un recuerdo efímero, un mito que sobrevuele la imaginación de nuestros descendientes.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 56
 
 
La presidenta (Esperanza Aguirre) había utilizado la palabra mágica: «discretos»; la misma que una y otra vez repiten los bilderberges para defenderse de las acusaciones de conspiradores en la sombra y que han tomado directamente de los masones. ¿Lo sabría ella? Aguirre dio unos pasos hacia delante, haciendo ademán de marcharse y dar por terminada nuestra conversación. Pero, en contra de lo que parecía, retrocedió y me hizo una gran revelación, una confidencia que no había leído ni escuchado antes en ningún sitio: —Lo que sí puedo comentarle es el rito que utilizan en las reuniones: sólo te permiten hablar durante un minuto; transcurrido ese tiempo se enciende una luz roja en la sala que indica que tu momento ha terminado. Es muy gracioso, se parece a los métodos utilizados en algunos programas televisivos. Hayas acabado o no de exponer lo que querías, ya no puedes decir más. Ésta no sería su última revelación. —A mí, como soy de la letra A —continuó—, me tocó hablar cerca de Agnelli y de un portugués muy gracioso del que ahora no recuerdo su nombre. Se reía mucho porque le dije: «Me he leído su currículum». Y él me miraba asombrado: «¿De verdad se ha leído mi currículum?». Y nos reímos mucho. Aventuro que Esperanza Aguirre se refería al doctor Joaquín Feitas do Amaral, fundador del partido CDS portugués y miembro del Opus Dei.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 62
Del mismo modo que te eleva a los altares, Bilderberg te hunde en los infiernos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 81
 
 
Según ha confirmado una fuente del grupo, «los acontecimientos mundiales no ocurren por casualidad, están pensados para que sucedan; sobre todo si se trata de cuestiones nacionales, como el comercio. La mayor parte de lo que sucede está dirigido por los pocos que manejan el poder».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 83
 
 
La palabra conspirar proviene del latín conspiro, que a partir del año 1302 se usaría como «respirar juntos», de ahí que englobe a un conjunto de voluntades unidas para actuar en contra de otras. Cada uno ponderará si el sentido de Bilderberg es conspirar o no contra el resto de los habitantes del planeta, sin embargo, yo apunto que lo que hacen es congénito e inherente a la clase dominante que conforman. Es un atributo congénito. Desde el germen de la civilización, los poderosos se han justificado transmitiendo al pueblo la falsa creencia de haber recibido su cetro directamente del mismo Dios, como hicieron los faraones y los gobernantes sumerios. En ellos ha obrado siempre una tendencia a expandir su poder, pues el poder siempre quiere llegar el primero a todas partes para obtener los mayores privilegios y beneficios. Los bilderberges hacen lo que les es propio, por ello no comparto las teorías que los tachan de conspiradores. Sin embargo, el que constituya un atributo originario no significa que el poder que detentan haya sido adquirido por ley natural o que les corresponda de un modo legítimo. Sus métodos de control social, basados en el engaño y la mentira, actúan contra natura y deben ser erradicados para que la justicia y la verdad se impongan como artífices de la convivencia entre las diferentes regiones de la tierra, actualmente sometidas a sus falacias y abusos. Esto pudiera parecer una utopía porque estamos tan acostumbrados al sometimiento y últimamente tan adiestrados por los mass media que hemos perdido la capacidad de revelarnos, de protestar contra lo que actúa en perjuicio propio.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 84
 
 
La Masonería moderna, en la que se inscribe Bilderberg, es una sociedad secreta que surge a finales del siglo XVII y que trasciende a la Masonería antigua para tomar una posición más ambiciosa y globalista. En esta categoría se ubica la Masonería mundialista que impregna no sólo a Bilderberg sino al resto de centros de poder o sociedades secretas como la Skull and Bones, la Mesa Redonda o el CFR, que abogan por la imposición de un gobierno único. «Estas tramas de poder e influencia —señala el historiador Ricardo de la Cierva se derivan de orígenes comprobadamente masónicos. En ellas coinciden el poder político, el social y el del dinero. Sus miembros están en la órbita masónica, pero muchos de ellos no quieren ingresar oficialmente en la Masonería porque es anticristiana y les es más conveniente, más cómodo, no hacerlo». Esto significa que Bilderberg y el resto de clubes están abiertos a los no masones y que no son logias oficiales sino promociones masónicas.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 108
 
 
El mundialismo masónico hunde sus raíces en la doctrina del masón alemán Carlos Cristián Federico Krause, que en 1811 impulsó una teoría conocida como la Federación de la Humanidad, una trama masónica universal que desembocaría en la creación de un estado mundial. Parece pues, un precursor del gobierno único anhelado por Bilderberg. La doctrina krausista se importó a todo el mundo, aunque con el tiempo perdió fuerza y casi desapareció.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 114
 
 
La logia Rockefeller es una orden secreta del iluminismo de signo luciferino, cuyo ritual, según el profesor Guerra, acata «el iluminismo más tétrico» que aspira a encontrar una luz superior a la masónica. Entre los rasgos esenciales del luciferismo destaca la creencia en Lucifer como el Dios único, es decir, no hay más deidad que él. Lo que los cristianos identifican con Dios, simplemente, no existe. Otra característica de este tipo de entidades que el profesor inscribe en la denominación de secta demoníaca, es reconocer a Lucifer como el benefactor de la Humanidad, como Prometeo (de ahí la estatua en el hall de la sede de Rockefeller 666) o Baphomet. Estos masones vuelven la mirada a la mitología clásica del héroe condenado por los dioses al haber entregado el fuego divino a los hombres y reinterpretan la alegoría de Prometeo como símbolo de la innovación espiritual, del rescate de lo justo y verdadero a costa del sacrificio y el sufrimiento. Hablan de esa luz que bajando a la tierra intenta iluminar a los mortales apartándolos de la oscuridad y trayéndoles la conciencia y el conocimiento del pasado y del futuro (la sabiduría); siendo éste un atributo más propio de la divinidad que del hombre. Guerra destaca que en el transcurso de sus reuniones se celebran misas rojas, llamadas así por el predominio de este color en su ritual, durante las que colocan la efigie de una joven adornada con símbolos pontificios y de la realeza sobre el altar. Aunque no se practican sacrificios humanos sí se desarrollan ritos de sexualidad lujuriosa.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 115
 
 
Giuseppe Mazzini, el miembro seleccionado por la Orden en 1834 para dirigir las operaciones de los Illuminati por Europa. Varios autores coinciden en señalar a Mazzini como el fundador de la Mafia, que en sus inicios era una orden iniciática que luchaba contra los abusos absolutistas. El acrónimo MAFIA significaría Mazzini autorizza furti, incendi, avvelenamenti, es decir, «Mazzini autoriza robos, incendios y envenenamientos».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 125
 
 
Pike contaba con un guía espiritual o daimon, que le otorgaba «Sabiduría Divina» y le dictaba cómo alcanzar su objetivo mundialista. Supuestamente ese guía le otorgó la visión que escribió en sus cartas a Mazzini. La primera de ellas, con fecha del 15 de agosto de 1871, planea la puesta en marcha de tres guerras mundiales dispuestas para alcanzar un objetivo claro. Dice así: «La Primera Guerra Mundial debe generarse para permitir a los Illuminati derrocar el poder de los zares en Rusia y transformar ese país en la fortaleza del comunismo ateo. Las divergencias provocadas por los agenteur (agentes de los Illuminati) entre los imperios británico y germánico serán utilizadas para fomentar esta guerra. Al final de la guerra, se construirá el comunismo y será utilizado para destruir a los otros gobiernos y para debilitar a las religiones». En la carta, Pike le explica a Mazzini cuál sería el próximo paso: «La Segunda Guerra Mundial debe fomentarse aprovechando las diferencias entre los fascistas y los sionistas políticos. Esta guerra debe iniciarse para que el naciolsocialismo sea destruido y que el sionismo político sea lo suficientemente fuerte para instituir un estado soberano de Israel en Palestina. Durante la Segunda Guerra Mundial, debe edificarse una Internacional comunista lo suficientemente fuerte para equipararse a todo el conjunto de la cristiandad, que sería entonces contenida y mantenida hasta el momento en que la necesitemos para el cataclismo social final». El objetivo planificado en la carta se ha conseguido. Queda por comprobar si la última de las guerras que habría que promover para lograr el plan globalista de Pike finalmente se realizará: «La Tercera Guerra Mundial debe ser fomentada aprovechando las diferencias ocasionadas por los agenteur de los Illuminati entre los sionistas políticos y los líderes del mundo islámico. La guerra debe ser conducida de tal modo que el Islam (el mundo árabe musulmán) y el sionismo político (el estado de Israel) se destruyan mutuamente. Mientras tanto, el resto de las naciones, una vez más divididas sobre este asunto, se verán obligadas a entrar en la lucha hasta el punto de la extenuación física, moral, espiritual y económica». En la carta, Albert Pike le escribe a Giuseppe Mazzini que los que proyectan la completa dominación mundial provocarán el mayor cataclismo jamás conocido en el planeta. «Liberaremos a los nihilistas y a los ateos y provocaremos un formidable cataclismo social que en todo su horror mostrará claramente a las naciones el efecto del absoluto ateísmo, origen del comportamiento salvaje y de la más sangrienta confusión. Entonces en todas partes, los ciudadanos, obligados a defenderse contra la minoría mundial de revolucionarios, exterminará a esos destructores de la civilización, y la multitud, desilusionada con el Cristianismo, cuyos espíritus deístas estarán a partir de ese momento sin brújula ni rumbo, ansiosos por un ideal, pero sin saber dónde hacer su adoración, recibirán la verdadera luz a través de la manifestación universal de la doctrina pura de Lucifer, revelada a la mirada pública finalmente. Esta manifestación resultará del movimiento reaccionario general que seguirá a la destrucción del Cristianismo y el ateísmo, ambos conquistados y exterminados al mismo tiempo». El hecho de que las cartas, que se conservan en el Museo Británico de Londres, sean anteriores a los acontecimientos que en ellas se describen significa que lo que realmente ocurrió como resultado de la primera y la segunda guerras parece sacado del Plan Pike.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 125
 
 
En contra de la creencia generalizada relativa a que los Illuminati extinguieron su orden a finales del siglo XIX, podemos afirmar que dicha organización continúa operativa en la actualidad. Hoy día está integrada en la cúpula superior de la Masonería moderna europea y americana, constituyendo la sección de los Elegidos. Por encima de todo el conjunto de la Masonería Invisible se alza el «Consejo de los 33», formado por los 33 más altos masones iniciados del mundo. Sobre ellos se sitúa el «Gran Consejo de los 13», integrado por trece Grandes Druidas, por encima de ellos actúa «El Tribunal» y, por último, aparece el inmencionable nombre de grado 72 de los cabalistas, que significa «Iluminado».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 128
 
 
La conciencia del ser humano podrá ser manipulada pero jamás será extinguida.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 129
 
 
INSTITUCIONES DE TAVISTOCK EN EEUU
 
Como ya se ha señalado, el Instituto Tavistock dirige numerosas instituciones repartidas por todo el planeta. De ellas, las más destacadas de EEUU son las siguientes:
 
Planning Research Corporation. Es una de las aproximadamente trescientas cincuenta empresas que dirigen la investigación y los estudios políticos, realizando recomendaciones al gobierno. El presidente Eisenhower las calificó como «un posible peligro para la política pública, que podría quedar sometida a una élite científico-tecnológica».
 
Hudson Institute. Esta institución ha hecho más por modelar la forma en que los americanos reaccionan a los acontecimientos políticos y sociales, piensan, votan, y generalmente actúan, que cualquier otro. Hudson está especializado en la investigación de políticas de defensa y relaciones con Rusia. La gran parte de su trabajo militar está clasificado como «secreto» y es una de las entidades de lavado de cerebro que forman parte del Comité de los 300. Uno de sus clientes más importantes es el Departamento de Defensa estadounidense, que incluye asuntos de defensa civil, seguridad nacional, política militar y control de armas.
 
National Training Laboratory. Fundado en 1947, con sede en el estado de Bethel, Maine. Tiene como propósito el lavado de cerebro de los líderes del gobierno, de las instituciones educativas y de las burocracias corporativas, según el método Tavistock. Posteriormente utilizan a estos líderes para que dirijan sesiones de grupo en sus organizaciones o contraten a otros líderes de grupos con entrenamiento similar para que hagan este trabajo. Desarrolla el método psicológico conocido como «dinámica de grupos», creado por el alemán Kurt Lewin en Tavistock. En un grupo de lavado de cerebro de Lewin, un número de individuos de distintas procedencias y personalidades es manipulado por un grupo líder para formar una opinión de consenso, logrando una nueva identidad de grupo. La clave del proceso es la creación de un ambiente controlado, en el que en ocasiones se introduce estrés (a veces llamado disonancia) para romper la estructura de creencias individual. Utilizando la presión de los iguales de otro grupo de miembros, el individuo es «roto», desestabilizado, emergiendo una nueva personalidad con nuevos valores. La degradante experiencia hace que la persona niegue que haya tenido lugar cualquier cambio. De esta manera, se lava el cerebro a un individuo sin que la víctima sepa qué ha ocurrido.
 
Universidad de Pennsylvania, Facultad de Finanzas y Comercio de Wharton. Fundada por Eric Trist, uno de los cerebros de Tavistock, Wharton se ha convertido en uno de los centros más importantes de Tavistock en lo que se refiere a investigación conductual. Sus clientes son el Departamento de Trabajo de EEUU, que enseña cómo producir estadísticas «preparadas» en el Wharton Econometric Forecasting Associates Incorporated. Este método fue muy solicitado en 1981 y mostró más millones de parados de lo que reflejaban las estadísticas de USDL. El Modelo Econométrico de Wharton es utilizado por las grandes empresas del Commité de los 300 en Estados Unidos, Europa Occidental, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Instituto de Investigación Social. Entre sus clientes están la Fundación Ford, el Departamento de Defensa de EEUU, el Servicio de Correos norteamericano y el Departamento de Justicia estadounidense. Entre sus estudios se hallan El significado humano del cambio social, Jóvenes en Transición y Cómo ven los americanos su salud mental.
 
Instituto para el Futuro. Está financiada por la Fundación Ford y extrae sus previsiones a largo plazo del Tavistock. Proyecta y analiza lo que considera serán los cambios esenciales que tendrán lugar en períodos de tiempo de cincuenta años. Los denominados Paneles Delphi deciden lo que es normal y lo que no y preparan documentos de posición que encaminan al gobierno en la dirección correcta para descabezar a los grupos de individuos que crean desórdenes civiles
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 133
 
 
 
Uno de los trabajos secretos más significativos, surgido de las investigaciones patrocinadas por los bilderberges en su afán por controlar el mundo, es el conocido con el nombre de Iron Mountain, cuya historia comienza a principios del año 1961 cuando el presidente John F. Kennedy declara públicamente su determinación de poner fin a la Guerra Fría.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 135
 
 
Los chicos de Iron Mountain, como se autodenominaron, orientaron sus estudios hacia la «Factibilidad y Conveniencia de la Paz» y concluyeron que «la guerra no es, como se presume a menudo, un instrumento de política utilizado por las naciones para extender o defender sus valores políticos o sus intereses económicos. Por el contrario, conforma en sí misma la base principal de la organización del sistema social. Es el sistema que ha gobernado la mayoría de sociedades humanas a lo largo de la historia, como sigue haciéndolo en la actualidad». Los investigadores ponderaron que la guerra era deseable y necesaria por constituir «la principal fuerza estructuradora» y el «estabilizador económico esencial de las sociedades modernas». Además, uno de sus puntos más destacados fue confirmar que para alterar la vida de todos los pobladores del planeta no existe un medio más eficaz que la contienda, un aserto directamente conectado con la teoría de la aceleración de la historia promulgada por Karl Marx. Además de respaldar el concepto de «guerra deseable», los investigadores propusieron la reintroducción de la esclavitud mediante la tecnología moderna y planteó el uso de la política como un posible sustituto para el control social ejercido anteriormente por la creación de enemigos potenciales. «El desarrollo de esta sofisticada forma de esclavitud —agregaron— es un prerrequisito ineludible para el control social en un mundo en paz». Como conclusión señalaron: «Debemos afirmar con todas nuestras fuerzas que de la guerra como sistema no se puede prescindir tan fácilmente hasta que decidamos, con total precisión, con qué sistemas de control social planeamos sustituirla y estemos convencidos, más allá de cualquier duda razonable, de que estas instituciones suplentes cumplan sus propósitos».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 136
 
 
 
Los científicos de Iron Mountain recomendaron la creación de la «Agencia de Investigaciones de Guerra y Paz permanente», que sería secreta y sólo rendiría cuentas al presidente de EEUU. Como su nombre indica, se dedicaría al estudio del sistema de guerra y sus posibilidades de transición hacia un modelo social de paz. No ha transcendido si la creación de este organismo se llevó o no a cabo; lo que sí sabemos es que el sistema de guerra continúa hoy vigente y a pleno rendimiento.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 138
 
 
El Informe Iron Mountain propone la creación de un «enemigo necesario» con el fin de perpetuar el sistema de guerra, o como complemento a éste, para mantener a la sociedad cohesionada bajo la amenaza de un ataque externo. Para poner en marcha esta alternativa, el estudio apunta como modelo a los «precedentes en el tratamiento que se le ha dado a los grupos étnicos desfavorecidos, supuestamente amenazantes, en ciertas sociedades durante determinados periodos históricos». La utilización de este fantasma artificial, implantado por la propaganda gubernamental, sería clave en el proceso de constitución de un sistema de paz permanente: «Por más improbable que el posible enemigo alternativo pueda parecer, debemos enfatizar que debe ser hallado alguno, de una calidad y magnitud creíble si una transición hacia la paz ha de llevarse a cabo algún día sin que provoque la desintegración social. Resulta más probable, a nuestro juicio, que semejante amenaza deba ser inventada en lugar de que se desarrolle partiendo de condiciones desconocidas». Para que sea eficaz, es imprescindible que «el enemigo alternativo implique una amenaza de destrucción inmediata, tangible y directamente percibida. Debe justificar la necesidad de pagar un “precio de sangre” en amplias áreas de interés humano. Un posible enemigo sería el modelo de contaminación del medio ambiente si el peligro que presentase para la sociedad resultara genuinamente inminente. Los modelos ficticios deberían conllevar el peso de una extraordinaria convicción, sustentada por una no inconsiderable perdida de vidas humanas. La construcción de una estructura actualizada mitológica o religiosa para este propósito presentaría dificultades en nuestra era, pero de todos modos debe ser considerada como una opción». Vuelvo a reincidir en la constatación significativa de la actual maquinaria propagandística desplegada por los países occidentales para alertar a los habitantes del planeta acerca del posible peligro que entrañaría la contaminación medioambiental y, sobre todo, el cambio climatológico que supuestamente amenaza la vida en la Tierra. Opino que se trata de alarmas infundadas, ficticias que han sido denunciadas por determinados sectores ciéntificos a los que se les ha silenciado en los mass media. Estos críticos defienden que cada cierto tiempo se producen cambios climatológicos en el planeta, completamente normales en la evolución terrestre. Nos siguen contando mentiras o, lo que es más peligroso aún, verdades a medias. En vez de educarnos en el conocimiento y la verdad nos educan en un sentimentalismo vacuo y vano.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 139
 
 
El periodista inglés Jon Jonson, autor del libro Them: Adventures with Extremists, consiguió que Denis Healey, exministro de Economía y de Defensa del Reino Unido, le confesara lo que nunca ningún bilderberg había reconocido jamás:
 
«Decir que nos esforzábamos por un único gobierno del mundo es exagerado, pero no es enteramente injusto. Nosotros en Bilderberg sentíamos que no podíamos continuar luchando el uno contra el otro para siempre y matar a la gente y dejar a millones sin hogar. Así que sentíamos que una sola comunidad en todo el mundo sería una buena cosa. Bilderberg —continuó Healy— es una manera de reunir a políticos, industriales, financieros y periodistas. La política también debe implicar a los que no son políticos. Hacemos un esfuerzo especial para conseguir políticos más jóvenes que, obviamente, están ascendiendo, traerlos junto con expertos financieros e industriales que les ofrecen palabras sabias. Esto aumenta la ocasión de tener una política global sensible».
 
 
«¿Lo que hacen ustedes no es una conspiración mundial?», le preguntó Ronson. «¡Tonterías! —gruñó el exministro—. ¡Nunca he oído una cosa así! ¡Esto no es una conspiración! ¡Es el mundo! Es la manera en que
 
«¿Lo que hacen ustedes no es una conspiración mundial?», le preguntó Ronson. «¡Tonterías! —gruñó el exministro—. ¡Nunca he oído una cosa así! ¡Esto no es una conspiración! ¡Es el mundo! Es la manera en que se hacen las cosas. Y por cierto, absolutamente acertada».
 
 
Healy agregó: «Pero le diré algo. Si los extremistas y los líderes de grupos militares creen que Bilderberg está ahí fuera para derrumbarlos, entonces tienen razón. Estamos contra el fundamentalismo islámico, por ejemplo, porque está contra la democracia».
 
 
Healy fue precisamente quien dijo: «Lo que pasa en el mundo no sucede por accidente, hay quienes se encargan de que ocurra. La mayor parte de las cuestiones nacionales o relativas al comercio están dirigidas por los que tienen el dinero».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 141
 
 
En 1955, un grupo de estudio de alto nivel alineado a los objetivos de Bilderberg arguyó que la amenaza fundamental de las potencias comunistas era su negativa a cumplir con su papel de servicio consistente en «complementar las economías de Occidente». Este fue uno de los motivos que indujo a la guerra de Vietnam. El que las naciones fueran independientes de la galaxia anglosajona constituiría un peligroso ejemplo que podría extenderse por todo el mundo. Y para los planes de los bilderberges eso era impensable porque destruiría el ideario de un único gobierno mundial que venía fraguándose desde el siglo XIX. Había que actuar porque la amenaza real no procedía de los países soviéticos, aunque así lo señalara la propaganda de la época, sino de la resistencia popular antifascista, sus ideales democráticos y su petición en masa de mejoras sociales.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 143
 
 
Con el 11-S se inaugura una nueva modalidad en la que el comunismo deja de ser el principal enemigo del mundo, o el enemigo necesario, para ceder el relevo al terrorismo internacional. El que se añada el adjetivo de internacional avala la mentira de que el planeta entero está en peligro y la política de seguridad se hace imprescindible y fuerte en los estados occidentales. Todos unidos contra un enemigo común. Todos en armonía, preparados para la defensa, que no es otra que el ataque. A los ciudadanos se les incita a tener miedo a este enemigo total, del que sólo el gobierno y la OTAN podrán salvarlo. Un ciudadano temeroso es un ciudadano susceptible, fácil de manejar. Los gobiernos suben los impuestos y recortan los gastos sociales a costa del presupuesto en seguridad. Se fabrican más armas, aunque la mayor parte nunca serán usadas, pero aumentan las arcas de los dueños de las fábricas y se incentiva la corriente de capital hacia la hacienda pública. Se aumenta el presupuesto para investigación nuclear, armamentística y el espionaje.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 149
 
 
El paso de los años, lejos de desgastar una alianza suscrita por miembros de distintos países, en la que ocasionalmente han conjugado ideas y necesidades enfrentadas, la ha fortalecido. Ello se debe a que se ha ido consiguiendo, desde el punto de vista general, los fines que el grupo se propuso en 1954: implantar un nuevo sistema mundial basado en el influjo de un planeta homogéneo y globalizado dirigido por una élite financiera e intelectual, una herencia sustancialmente platónica. Desde entonces, se ha superado la época velada de la Guerra Fría, ha caído inesperadamente el Muro de Berlín y Europa está más cerca de unirse en una confederación de estados en la que países tan distintos como Turquía jugarán un papel relevante en la expansión hacia el Este. Por otra parte, tras la desaparición de la antigua URSS y la apertura económica de China se ha abierto un horizonte nuevo en las relaciones Oriente-Occidente en el que hay que tomar posiciones estratégicas rápidas y eficaces. El atentado de las Torres Gemelas marca un antes y un después en el devenir histórico y, pese a las dificultades y controversias generadas por la posterior invasión a Irak, el mundo occidental está penetrando irremisiblemente en Oriente Próximo. Estos avances estratégico-territoriales se complementan con la evolución de las sociedades en las que las innovaciones tecnológicas y la comunicación obligan a reinventar constantemente la forma de interrelacionarnos. De forma conjunta al transcurso de los cambios en el seno del sistema mundial, los sumos sacerdotes del capitalismo han obtenido unos privilegios y beneficios enormes. Su poder e influencia se han extendido a otros países donde el comunismo originario no les permitía introducirse del modo en el que ahora están asentados. Como resultado, los miembros de Bilderberg y sus satélites se han consolidado y favorecido mediante su sistema de reuniones secretas y alianzas de largo alcance en la que de forma conjunta o parcial van tomando posiciones. Es lógico que deseen perpetuarlo pese a las desavenencias surgidas en los últimos tiempos, más enconadas tras la invasión a Irak desplegada desde los Estados Unidos de América. Las decisiones que durante los casi sesenta años pasados ha llevado a la práctica la élite de pensadores y estrategas occidentales, en conjunción con los principales motores políticos del Oeste, los líderes de negocios y los bancos, influyen y repercuten inexorablemente en la vida cotidiana de todos los habitantes del planeta. Hoy en día, no hay duda del paralelismo real entre el desarrollo de la Historia y la fuerza o presión ejercida por los bilderberges. Como resalta el secretario de redacción del periódico sueco Dala Demokraten, Gora Greider, es certera la correspondencia entre el orden actual del mundo y las influencias ejercidas por el Club desde 1954. En palabras de Greider, Bilderberg contribuyó «a instaurar el tipo de capitalismo que conocemos hoy y a solidarizar entre sí a las principales élites mundiales del ámbito de los negocios». En este contexto, el profesor Gary Allen, autor de None dare call it conspiracy, subraya que el desarrollo del socialismo habría servido para la concentración y consolidación del poder en manos de determinadas élites, apartando del mismo a la clase media y disponiendo la coyuntura necesaria para una etapa de sumisión planetaria muy cercana.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 156
 
 
Israel es un puntal simbólico para los miembros de las sociedades secretas que venimos analizando. No sólo es un valor estratégico-territorial, económico y político, sino, además, espiritual para los seguidores de las diversas doctrinas basadas en la antigüedad, que ven en Israel al «pueblo elegido por Dios».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 159
 
 
 
Que el padre de la Constitución europea no fuese otro que el presidente del Club Bilderberg da una idea bastante aproximada de la línea del documento y los fines que perseguía. Francia fue el primer país en plantarse ante lo que consideró un peligro a su independencia política, social y económica. La Constitución europea era demasiado rígida y compacta para unas naciones que, pese a las semejanzas que los unen, siempre han llevado a gala las diferencias propias que los definen.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 165
 
 
 
Bilderberg planea y previene los problemas que dibujan los cambios de época, resplandeciendo en la cima de una trama de redes y poderes difusos, opacos, que escapa al conocimiento público. Una órbita secreta, que establece sus interconexiones a través de un círculo cerrado de clubes ultraexclusivos y de reuniones internacionales. En esos centros de intercambio, de negociación, de encuentro, en donde rondan los mismos personajes una y otra vez, se elaboran y debaten los análisis y acuerdos que a menudo preceden a las grandes decisiones mundiales.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 173
 
 
El funcionamiento del sistema indica que los números finales de los balances de los bancos y las corporaciones, los flujos financieros y los patrimonios de familias privilegiadas, dinastías y magnates y hasta los paraísos fiscales dependen, centralmente, del resultado de las opciones políticas concretas e incluso de intervenciones militares o acciones represivas violentas. El poder y el dinero son argumentos más que suficientes para esconder lo que se quiere, el inmenso bienestar del que gozan unos pocos puede sufrir enormes modificaciones con el conocimiento abierto de las decisiones que surgen de estos foros y que debieran tomarse en democracia. Cuando una pequeña élite con semejante acumulación de poder y riqueza se reúne a deliberar no debe hacerse con el hermetismo que acontece. El mundo, con su actual figura de miserias y carencias, merece una explicación de lo que ellos tratan. No es necesario ser futurólogo para predecir que lo contrario sólo traerá nuevos, más cruentos y frecuentes enfrentamientos y estos no serán ya entre extremistas o terroristas y gobiernos, sino entre ciudadanos esclarecidos y grupos privilegiados que, lejos de toda convicción democrática, determinan sobre la vida, libertad y derechos de millones de personas.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 108
 
 
En una sociedad democrática la desinformación utiliza varias vías de acción: 1) El silencio, que consiste en callar los discursos de quienes defienden ideas contrarias, así como los hechos que pondrían en aprietos a los poderosos. No hay espacio en sus páginas para los críticos de su sistema. 2) El desprestigio y la ridiculización: cuando un pensador destacado revela una verdad determinante, se le infama y minimiza para lograr su descrédito. El método es similar en el ámbito político, económico, cultural, etc. Se trata de aplastar al enemigo con un procedimiento desleal o ilegítimo en democracia (como por ejemplo la mentira), que tergiversa la realidad o que saca a la luz los aspectos más desfavorables del individuo concreto magnificándolos. 3) La negación consiste en negar un acontecimiento veraz, mediante argumentos sólidos (aunque sean disparatados) susceptibles de ser creídos por los ciudadanos aplicando la lógica de los hechos. El objetivo es mantener alejada de la información verdadera a los receptores del mensaje y para ello manipulan sin escrúpulos la realidad, de acuerdo a sus intereses propios, con el objetivo de influir y modelar el comportamiento colectivo.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 177
 
 
La prensa es la vía que pone en contacto al poder con la sociedad, es el intermediario, y su labor consiste en vigilar a los de la cima de la pirámide y denunciar sus atropellos, corrupciones y fechorías.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 178
 
 
La concentración de los mass media en manos de los magnates vinculados a sociedades como Bilderberg es el paradigma perfecto de la sentencia del semiótico y filósofo canadiense de los años 60 Marshall McLuhan: «El mensaje es el medio». Eso significa que las noticias que publican los medios de comunicación estarán intercedidas por el propietario de los mismos. McLuhan, considerado un visionario de la sociedad de la información, acuñó el término «aldea global» para describir la interconexión humana a escala mundial generada por los medios electrónicos de comunicación. Según expuso McLuhan, el mensaje no puede ser reducido a simple «contenido» o «información», porque de esta forma excluiríamos algunas de las características más importantes de los medios: su poder para modificar el curso y funcionamiento de las relaciones y las actividades humanas. El lingüista definió al «mensaje» emitido por un medio como todo cambio de escala, ritmo o pautas que ese medio provoca en las sociedades o culturas. El «contenido» se convierte en una «ilusión», en el sentido de que éste se encuentra enmascarado por la intervención del medio o la mediatización. Su conclusión final a este análisis fue el siguiente: «El medio es el mensaje».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 178
 
 
Es importante entender cómo funciona la sutil e irreductible fuerza de la propaganda política y religiosa en las sociedades democráticas. Cuando un líder quiere convencer al pueblo acerca de la necesidad de emprender un proyecto determinado (por ejemplo, la guerra de Irak-defensa contra el terrorismo internacional), lo hace mediante la repetición infinita de un axioma, sea o no cierto. Porque en estos momentos en los que la sociedad se mueve a un ritmo vertiginoso no hace falta demostrarlo, no hay tiempo. Ese uso que hizo Bush de la palabra, de la mentira, de la manipulación es semejante al que hacen los líderes de otros países, de otros partidos, sean del signo que sean, tanto de derechas como de izquierdas. En la actualidad poca diferencia existe entre ambas tendencias, ya que lo importante es conseguir el voto. Ya no hay ideologías, hay «sentido común». Y últimamente hasta se está perdiendo.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 180
 
 
Las discusiones de Bilderberg no se transmiten a la opinión pública porque los magnates del Club no permiten que se informe acerca de lo que ocurre allí, pese a que sus tertulias son más que noticiables, tanto por el carácter de sus emisores como por los mensajes que articulan. Como refleja perspicazmente el Asia Times: «No hay negocio como los negocios (privados) de la élite». Esta actitud de sometimiento y alianza con el poder sitúa a los medios de comunicación en el modelo de propaganda, analizado por Noam Chomsky y Edward S. Herman en el libro Manufacturing concent, publicado en 1988. Aseguran los autores que la función de los medios es «entrenar la mentalidad de la sociedad hacia la devoción al gobierno y al orden social, económico y político». En otros estudios, Chomsky analizó las expresiones que se utilizan en el contexto de la guerra de Irak: «Hablar sobre “tener un conflicto” es en sí pura propaganda». El investigador apunta que el sistema de propaganda es más eficaz en las democracias occidentales que en los regímenes totalitarios. Es decir, «en la Unión Soviética se sabía, en la mayoría de los casos, que las informaciones de los medios estatales eran invenciones y mentiras. El sistema de propaganda occidental es más complicado y refinado», como hemos analizado al inicio del capítulo. Desde otra perspectiva, la servidumbre de los mass media podría estar fundamentada en el férreo convencimiento y la concordancia total, por parte de los editores y propietarios, con las ideas y objetivos de Bilderberg.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 183
 
 
Los mass media son hoy día un conjunto de medios de comunicación globalistas, alienantes, subyugados, en definitiva, una fábrica de ficciones.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 192
 
 
Miguel de Unamuno quien más acertó en su definición al señalar que la democracia se entiende como «proceso histórico de efectiva realización de la libertad y de la igualdad, como proceso de real y creciente participación de todos los hombres en la vida política y económica de la sociedad».
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 193
 
 
La democracia occidental prefabricada por los amos del mundo es una falacia asentada sobre el falso pilar de «todos somos iguales». La igualdad no es lo mismo que el igualitarismo. Esos hombres que tanto defienden públicamente la igualdad se han formado en instituciones elitistas, han recibido una educación y unos conocimientos situados años luz de los que recibe el resto de la sociedad. Es imposible que se dediquen a luchar por la igualdad de todos cuando ellos forman parte de una organización clasista situada muy por encima del resto de los ciudadanos del mundo. No les interesa porque perderían sus privilegios. Lo que proporcionan al pueblo son residuos de igualdad.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 194
 
 
Los amos del mundo son enemigos de la democracia auténtica porque obtienen mayores beneficios de los regímenes corruptos, del totum revolutum, que de un sistema completamente limpio donde todas las leyes se cumplan al pie de la letra y de igual forma para todos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 194
 
 
Bilderberg absorbe y coordina los temores y necesidades de las élites económicas y financieras mundialistas; los transforma en cuestiones políticas que introduce en la sociedad a través de conceptos difundidos por los mass media. Posteriormente, estos puntos son asumidos por presidentes y altos funcionarios, a menudo miembros del Club, y convertidos en leyes. Así es como sus temores y necesidades condicionan el destino de millones de ciudadanos que no imaginan quiénes están decidiendo por ellos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 199
 
 
En la actualidad, las ideas fundacionales del Nuevo Orden Mundial han ido evolucionando desde el siglo XVIII hasta concretarse en un conjunto de objetivos integradores: alcanzar un gobierno mundial en un sistema posnacional carente de soberanías nacionales. La ONU centralizaría ese poder global, custodiado por el ejército de la OTAN. Una moneda, una religión y una bandera común completan los objetivos a alcanzar por los idealistas del NOM. Pese a que algunos investigadores aseguran que estos fines se han alcanzado a grandes rasgos y que nada impediría activar el mecanismo del gobierno global, aún no están tan próximos como parece. La ideología radical del NOM no es aceptada por el conjunto de la élite mundialista, que se ve enfrentada en muchos aspectos de la teoría. Los americanos son los más fieros defensores del Nuevo Orden, mientras que gran parte de los europeos, herederos de una Historia que hunde el pensamiento en la cuna de la civilización, optan por lidiar con las formas y se han convertido en dignos detractores de la radicalidad. Sin embargo, ambas orillas confluyen en el proyecto común de conquista del epicentro financiero internacional.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 200
 
 
La expresión de Rockefeller se mantuvo tan serena como acostumbraba cuando interrumpió al grupo para expresarle su última gran idea. —Digámosle a los ciudadanos que todos tenemos que luchar contra un gran peligro que amenaza nuestra propia existencia: el cambio climático. —apuntó el banquero. Ejerciendo de abogado del diablo, uno de los discípulos menos aventajados se atrevió a rebatirle: —Pero, ¿quién va a creer que nosotros, pobres humanos, podemos luchar contra las fuerzas evolutivas de la naturaleza? Al oír estas palabras, el miembro más aventajado intercedió: —¿Acaso aún no has aprendido que los ciudadanos creerán cualquier cosa que les digamos siempre que utilicemos el miedo como arma de control social? ¿No sabes quiénes somos? Somos los amos del mundo, nosotros tenemos el control de los medios de comunicación masivos, podemos decir lo que queramos porque la mentira más grande repetida cien veces se convierte en realidad. —Creo que Al Gore será un candidato excelente para desarrollar el plan. Lo mandaremos viajar por todo el mundo dando conferencias que le reporten ingresos millonarios así se verá gratificado y se someterá a nuestra orden —dijo Rockefeller—. No sólo conseguirá dinero sino que sentirá la ilusión de ser poderoso porque el mundo lo alabará. Hablaremos con nuestros contactos en Hollywood para que le den un Oscar al documental que vamos a realizar con las imágenes más impactantes de la Tierra y nada será más fácil para nosotros que obtener el premio Nobel por la lucha infatigable a favor de la vida humana. —Pero, ¿cómo vamos a conseguir que lo crean? —repitió el discípulo lerdo. —Lo revestiremos de religión, la Ecología será la gran religión del milenio o mejor aún, lo convertiremos en una secta. La gente está deseosa de pertenecer a un grupo y, más aún, a uno que luche por la verdad, a uno que sea capaz de hacer grandes sacrificios por defender una ideología auténtica. Y vamos a conseguir que lo más auténtico en estos momentos de incertidumbre sea la vida de la Tierra. Aprovecharemos el cambio que se está dando en el clima para elaborar una nueva mentira. Para nosotros es muy cómodo hacerlo. Además, hablaremos con los legisladores para que sea obligatorio ver el documental en todas las escuelas del mundo, así adoctrinaremos a los ciudadanos desde la niñez.   El lerdo no acababa de creer lo que estaba viendo cuando descubrió que cada día había más adeptos a la secta y que aquella idea que le pareció tan descabellada estaba recibiendo subvenciones y dinero a mansalva. Había quién pagaba por ingresar en ella y ninguno de sus devotos siervos se planteaba siquiera la posibilidad de que todo fuera una gran mentira, la mentira de que el ser humano era capaz de cambiar los caprichos y deseos de la naturaleza. —Dios nos libre de las medias verdades, que de las mentiras me libro yo —dijo entonces el lerdo.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 214
 
 
El llamado «calentamiento global» está siendo usado por los amos del mundo, con su «profeta» Al Gore al frente, para atemorizarnos. Los bilderberges y sus secuaces están aprovechando el cambio natural que cada cierto tiempo se produce en el clima del planeta para controlar las emociones de la población, a cuyo propósito destinan millones de divisas procedentes de nuestros impuestos y de los billonarios del Club.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 216
 
 
El CO2 es un gas natural producido por todos los seres vivos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 224
 
 
Los humanos no son la principal fuente de CO2; los volcanes producen más dióxido de carbono cada año que todas las fábricas, coches, aviones y otras fuentes humanas de CO2 juntas. Los animales y las bacterias generan cerca de 150 gigatoneladas de CO2 anualmente mientras que los humanos 6,5 gigatoneladas. Aunque el mayor generador de CO2 son los océanos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 224
 
 
Para los científicos del clima, éste siempre cambia no hay nada extraño en la temperatura actual, pero los informes del CO2 están avalados por la ONU. ¿Quién tiene razón? Leamos una pequeña parte de uno de los escritos del IPCC: «Las pruebas muestran una evidente influencia de la acción humana en el clima del planeta, según el informe de 1995 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), una red mundial formada por 2.500 científicos y expertos de primera categoría y patrocinada por la ONU. Estos científicos prevén un calentamiento global de entre 1 y 3,5 grados centígrados en el próximo siglo». ¿Qué significa entonces todo lo que venimos viendo? ¿Acaso la ONU miente? El profesor Paul Reiter, del Instituto Pasteur de París y ex IPCC, sabe bien de lo que habla cuando dice: «Esta afirmación de que el IPCC son los 2.500 científicos de todo el mundo de primer nivel si ves la bibliografía de esta gente te das cuenta que no es cierto; hay una gran cantidad de seudo-científicos. La gente que son especialistas pero no están de acuerdo con la polémica y han renunciado (y hay un buen número a los que yo conozco) simplemente se les pone en la lista de autores y se convierten en parte de esos 2.500 mejores científicos del mundo». Cuando renunció a su trabajo en el IPCC tuvo que amenazarlos con ir a los tribunales de justicia para que quitaran su nombre del estudio. El profesor Richard Lindzen, IPCC y MIT, añade: «Y para aumentar el número de 2.500 tuvieron que comenzar a coger a críticos, funcionarios de gobiernos y cualquier conocido. A ninguno de ellos se les preguntó si estaban de acuerdo y hay muchos que no lo están. La gente ha decidido que tiene que convencer a la otra gente y que como ningún científico disiente tú tampoco deberías disentir. Pero eso en cualquier sitio que digan que es ciencia es simplemente pura propaganda. Hay una cosa que no debería decirse y es que: esto podría no ser un problema». Y es que el IPCC, como cualquier organismo de la ONU es una entidad política, por ello, las conclusiones de sus informes están orientadas políticamente. Siguiendo con el discurso propagandístico de la ONU, voy a entresacar las frases más significativas de Helen Clark (Directora del Programa de la ONU para el Desarrollo y exPrimera Ministra de Nueva Zelanda) con ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente (del 5 de junio 2009), previa a los debates de Copenhague: «El cambio climático es una amenaza para todos, pero si no actuamos, lo peor del impacto será sentido por los pobres y vulnerables de los países en desarrollo. Ellos tienen poca capacidad para sobreponerse y muchos más pasarán a estar mal nutridos. En algunos casos les será un problema encontrar agua y pueden llegar a verse desplazados. Esto demuestra lo relacionadas que están las tareas de hacer frente al cambio climático, reducir la pobreza del mundo y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio». MENTIRA. «Teniendo esto presente, los líderes mundiales tienen una elección que hacer antes de reunirse en Copenhague en diciembre: o pueden llegar a un acuerdo que conduzca a una producción y un consumo de menor índice de carbono, que ayude a recuperar el crecimiento económico mundial, cree empleo y ponga a los países más pobres del mundo en un camino sostenible para salir de la pobreza; o siguen como están, amenazando así el futuro del planeta y de sus habitantes». MENTIRA. «Después del compromiso asumido por el Secretario General de las Naciones Unidas en el Día Mundial del Medio Ambiente de 2007 y los compromisos subsiguientes asumidos por la Junta de Directores Ejecutivos de la ONU, el PNUD se une al resto de la ONU para cumplir con lo prometido en materia de cambio climático». MENTIRA. No voy a seguir porque el resto del documento es una serie interminable de MENTIRAS Y PROPAGANDA. Me niego a continuar dedicándole espacio a la MENTIRA.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 226
 
 
El calentamiento global no es una cuestión de justicia civil, es un movimiento político que usa la intimidación, el miedo y la censura para legitimarse. Y si no reaccionamos, el gobierno único de Bilderberg llegará mucho antes de lo que pensaba. Se está aniquilando cualquier tipo de reacción porque el engaño es global.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 230
 
 
Que estamos asistiendo a un periodo climatológico distinto es evidente, lo que no es cierto es que la culpa de ello la tenga el hombre. Nuestros ríos están contaminados, no hay control en la tala indiscriminada de árboles en muchas zonas del mundo, las playas están llenas de basuras y malgastamos energías y recursos. Pero esto es una cosa y otra bien distinta es que nuestras emisiones de CO2 estén calentando el clima y, como consecuencia, la humanidad tenga la capacidad de desatar la fuerza de la naturaleza. ¿Acaso somos dioses?
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 32
 
 
El pensamiento único del «calentamiento global» causado por el hombre es una gran mentira que demanda un alzamiento de la voz por parte de los verdaderos científicos contra las figuras mediáticas, la propaganda y la pseudociencia. Los activistas traicionan lo que aseguran defender: la vida humana. Son traidores a la vida ajena y defensores de su interés personal. Taimados e impostores. Hoy día el oportunista es el espécimen más común. Hemos ganado en ignorancia y perdido en capacidad de juicio.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 234
 
 
.. para Bilderberg el fin no es el dinero sino el control social. El engaño es que quieren que creamos que lo hacen por dinero. Ahí está la mentira usada para despistar a la opinión.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 236
 
 
Para Forcades es importante destacar que desde que se detectó la enfermedad en abril de 2009 y hasta el 15 de septiembre del mismo año han muerto 137 personas en Europa y 3.559 en todo el mundo mientras que la gripe estacionaria mata entre 40.000 y 200.000 personas anualmente. La OMS la declaró pandemia el 11 de junio de 2009. También expone que las farmacéuticas están exigiendo a los gobiernos suscribir acuerdos para que en el caso de que las vacunas provoquen graves efectos secundarios la industria quede exenta de responsabilidad alguna. La Doctora asegura que la gripe A es una pandemia creada por los grandes laboratorios y destaca que estos usan coadyuvantes muy potentes para estimular el sistema inmunitario, que puede multiplicar hasta por diez la respuesta inmunitaria, lo que podría provocar enfermedades auto-inmunitarias graves al cabo del tiempo. Es decir, que la vacuna atenta contra nuestra salud y hace que nuestro sistema de defensa se debilite.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 241
 
 
¿Cómo pretenden hacernos creer que en un tiempo récord desarrollan una vacuna tan potente contra una pandemia si durante toda la historia de la Medicina no han conseguido una vacuna para la gripe común que causa tantas muertes anuales en todo el mundo?
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 252
 
 
De seguir así, el establecimiento de un único gobierno no será ni por consenso ni por imposición. Suplicaremos la llegada del gobierno mundial. La paradoja es que los humanos se han deshumanizado. Hemos vuelto a las cavernas. Y es que la mediocridad de los políticos da como resultado el sectarismo. Y el relativismo moral sólo nos ofrece empobrecimiento moral y cultural, desigualdades e ilegalidad. ¿Cómo podemos estar tan ciegos? ¿Ya nada nos importa? Debe preocuparnos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 265
 
 
Estamos en grave peligro. Los agentes de Bilderberg están potenciando la llegada de una guerra muy próxima en su agenda. Si por ellos fuera la habrían iniciado ya pero la conciencia de los ciudadanos se está despertando en todo el mundo y han metido el freno. No conseguirán su gobierno único por consenso ni por imposición. Si lo logran será a través de la mentira y el miedo. Pero hay mucha gente que no tiene miedo… y cada vez habrá más. La valentía también es contagiosa. Obama ha sido elegido por Bilderberg para exportar e imponer su pensamiento único por todo el mundo, igual que fue elegido Al Gore. Cada uno es una piedra angular del templo. Como nos lo han vendido como el salvador, el mesías, cree que todo lo que diga (perdónenme esta pequeña licencia) va a misa. Nietzsche saltará en su tumba porque al fin ha aparecido su superhombre.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 266
 
 
 
La historia del Club Bilderberg es la historia de nuestro planeta después de la Segunda Guerra Mundial. El Plan Marshall puso en contacto las dos orillas del Atlántico y jugó un papel esencial en la creación de la nueva Europa surgida tras la devastación y el caos inherentes a toda guerra. En ese momento comenzó su transformación de vasallo a señor del Viejo Continente. Poco después, comenzó el despliegue de su Nuevo Orden Mundial: la Globalización. Ésta conlleva el establecimiento de un único gobierno que dirigirá y gestionará la vida de todos los habitantes del planeta mediante la ONU. Será ayudado por una fuerza militar única, la OTAN, e impondrá una sola religión o ética (como prefieren llamarla ellos) denominada Nueva Era, basada en las creencias de la Masonería. El ideario se completa con una moneda única, que puede recibir varios nombres, pero que tiende a alcanzar el mismo valor en el mercado. Los líderes del mundo Occidental, financieros y estrategas de la política exterior, asisten a Bilderberg para pulir y reforzar un acuerdo general virtual, una ilusión globalista, definida bajo sus condiciones: lo que es bueno para los bancos y los grandes negocios es bueno para todos los demás. Para que su mundo ideal sea efectivo cada ciudadano debe cumplir fielmente el papel asignado bajo la siguiente consigna: trabaja, consume y sométete al sistema porque no existen otras alternativas al maravilloso mundo que hemos fabricado para ti.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 269
 
 
El papel del Club Bilderberg en la Historia es tan significativo que es necesario que se conozca para saber dónde nos encontramos y hacia dónde vamos.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 270
 
 
¿Cuánto tiempo más seremos capaces de vivir ignorando el sufrimiento que el modelo de Bilderberg provoca en el resto de la comunidad global? Si para que los adolescentes del Primer Mundo tengan seis pantalones vaqueros, un solo chino tiene que sucumbir en los talleres de la muerte es preferible enseñarles a los jóvenes que sólo deben tener lo que realmente necesitan.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 276
 
 
 
Los bilderberges se consideran seres superiores, son los iluminados, los elegidos para conducirnos a un Nuevo Orden Mundial. No hay alternativas, no hay libertad para quienes no deseen adherirse a su sistema: serán declarados marginales e inadaptados. Por ello, no podemos ser cómplices silenciosos de esta nueva cruzada promovida por «el imperio del bien». Si no reaccionamos pronto, llegaremos a un punto de difícil retorno en que el que la libertad individual será sustituida por la esclavitud global y nos veremos obligados a someternos a unas supraestructuras internacionales donde la vida de un hombre inocente estará supeditada a la seguridad de la colectividad.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 278
 
 
Bilderberg anhela alcanzar el poder absoluto que comprende lo económico y lo cultural, desea acabar con todas las libertades y convertirnos en esclavos. Quienes trabajan con ellos y conocen sus planes están aterrorizados y por ello filtran información a la prensa y a los investigadores porque intentan, por todos los medios, que no logren sus objetivos. Aunque no es completamente cierto que quieran acabar con todas las libertades; se trata de mantenerlas en un nivel que, según ellos, nos beneficia a todos. A esta libertad controlada podemos calificarla como una forma de esclavitud, pero no esclavitud en el sentido clásico del concepto. Se trata de convencernos, entre otras cuestiones, de que cada uno tiene un nivel social, económico o intelectual estanco y que puede, incluso, alcanzar un nivel determinado, mínimamente distinto, pero que no puede llegar más allá. Persuadirnos de que tenemos una función concreta dentro de las sociedades pseudo-democráticas que pretenden construir. Más que de una esclavitud se trata de un adiestramiento. Nos instruyen para volvernos dóciles, para dejarles el mundo en sus manos y que sólo nos dediquemos a trabajar, consumir y no a pensar y actuar, sino a entretenernos con televisión basura. Para ellos sólo somos animales domésticos. Lo peor no es que procedan por nosotros, sino que les permitamos que piensen en nuestro lugar. Tenemos la inteligencia suficiente para entender los acontecimientos, las claves, si nos las explican tal y como son, sin ocultar datos. El hecho es que no desean explicarlas porque nuestro conocimiento les restaría poder y capacidad de maniobra. Su objetivo es la confusión, el caos, para que les confiemos a ellos, que son los que tienen el entendimiento absoluto, las llaves del mundo. Por ello, nos engañan tergiversando datos, contando mentiras, vendiendo ética como pastillas de jabón, con total impunidad. Nos mantienen entretenidos, absortos, embobados con banalidades insignificantes, pero decoradas con tanta pomposidad y oropel que el que los homosexuales puedan o no casarse nos parece la cuestión capital de nuestra existencia. Pero los problemas del mundo son otros.
 
Cristina Martín Jimenez
El Club Bilderberg, página 279
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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