Mary Carmen Alejaldre

A Miguel Hernández, robándole versos 

‘No, no hay cárcel para el hombre’.
No te falta razón.
Estaban presos tus huesos
y estaba libre tu voz.
Voz que en senda dolorida
de oro se amamantó
y para burlar las rejas
de paloma se vistió.
Paloma: vuela sus penas,
cárgate con su aflicción,
sus lágrimas de poeta,
con su noche,
con su amor,
con su verde de esperanzas
y el rojo de su pasión.
Lo más hondo de su vida,
lo más grande e interior,
forjado en yunque de noches
a la aurora lo ofreció.
‘¿Quién encierra una sonrisa?’
‘¿Quién amuralla una voz?

Mary Carmen Alejaldre




La luna una noche 

Las nubes se disiparon,
El día, lejano ya,
dejó una calma marina
sobre alfombra de cristal. 

La luna esa noche
se quiso bañar;
las olas gozosas
se despertarán,
alzaron sus brazos,
la luna saltó,
mecida en espumas
al viento cantó. 

Sirena quisiera ser
nacida entre los corales,
coleccionista de sueños
y poeta de los mares.
Cuando de nuevo en el cielo
sea faro de la Tierra
el encanto de esta noche
relataré a las estrellas.

Mary Carmen Alejaldre
















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