Henry Thomas Liddell

 La novia vampiro

¡He venido! He venido una vez más de la tumba,
a cambio del anillo que has dado;
que yo soy tuya, y que tú eres mío,
recibe esta prenda nupcial.»

Yacía él como un cadáver bajo la fuerza del Demonio,
y ella lo envolvió en un sudario;
fijó sus dientes debajo de su corazón,
¡y bebió de la tibia sangre vital!

Y de vez en cuando murmuraban los labios de piedra:
«Suave y cálido es este lecho tuyo,
mañana te acostarán en una cama más fría…
¡Albert! ¡Esa cama será mía!
 
Henry Thomas Liddell
La novia vampiro
 
 
 
 
 
 


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