“No podemos pensar que estas ciudades se construyeron sobre una línea recta y a 45º del eje N-S, por azar; y si postulamos que esta ruta fue construida –para los creyentes- por algún Dios, o por extraterrestres –para otro tipo de creyentes-, aun así, habría que indagar que nos quisieron decir o indicar esos señores con tal magistral alineamiento. Pero como debemos apostar por lo nuestro, y creer en la grandeza de nuestros antepasados andinos, para develar nuestras hipótesis, aceptemos que fue hecho por una sabiduría y disciplina científica y tecnológica superior, aún no descubierta y estudiada, que, en estas condiciones, las “de ser un camino”, esta disciplina debería estar inmersa en sí misma, es decir. Es el seguimiento “o andar del camino”, en donde “sus pasos explicarán sus misterios”, siguiendo esa ruta podemos aprender esa sabiduría y re-conocerla.”
Javier Lajo
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