"Los hombres, que fueron quienes ocuparon las posiciones de poder y especialización desde el comienzo, impidieron que las mujeres se individualizaran (frenándoles la movilidad y el acceso a la escritura) para que mantuvieran la identidad relacional que antes caracterizaba a todas las personas del grupo, y de esta manera, a través de relaciones heterosexuales normativas, les garantizasen a ellos la construcción de vínculos y el sentido de pertenencia, imprescindible para poder enfrentarse sin angustia al universo. De esta manera, a medida que avanzaba la [fantasía de] individualidad de los hombres que ocupaban las posiciones especializadas y de poder, lo hacía también la desigualdad de género entre hombres y mujeres, la desigualdad de poder entre los propios hombres y la cosificación de la naturaleza, a la que se enorgullecían de controlar y aprovechar en su beneficio. Esto significa que, a medida que avanzaba la complejidad socioeconómica y la individualidad, lo hacía también la desigualdad social."
Almudena Hernando
Tomada del libro Esto no existe de Juan Soto Ivars, página 23
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