"La confianza y el respeto que se crean con el paso del tiempo nos dan pie a compartir las sensaciones vividas al lado de la persona que muere, además de confidencias. Primero es un paciente, pero luego viene otro, y otro. Y todos te dan la descripción detallada de una persona que espera sentada en la habitación. A veces es una persona ya fallecida (a menudo un padre o una madre) la que se manifiesta. Es una presencia, un aliento, un caminante en el servicio. Esas percepciones sentidas en torno a la muerte tienen en común que su definición es compleja. ¿Es quizá porque aún no existen en nuestra lengua las palabras adecuadas para describirlas? O ¿puede que desde el punto de vista médico de la muerte no haya lugar para estas observaciones subjetivas que, sin embargo, forman parte de nuestro día a día? A pesar de ello, estas observaciones particulares que evocamos con una sonrisa (cuando no con un gesto forzado) en los congresos o encuentros profesionales no son objeto de talleres o conferencias. Siguen formando parte de lo paranormal, sima por excelencia de todos los posibles e inimaginables y de todo lo que se salga de la norma. Estamos convencidos de que esos momentos vividos existen y que probablemente sean reales, aunque difíciles de comprender."
Marie-Jeanne Jacob
Tomada del libro La muerte no existe de Stéphane Allix, página 72
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