Paul Foucart

"La vieja reputación de estos Misterios y de las esperanzas que estos daban para la vida futura llamó la atención de los romanos, que no contaban con nada parecido en su religión. Sila, Marco Antonio, Cicerón y su amigo Ático también se iniciaron. Augusto hizo lo mismo en el año 21. El emperador Claudio intentó llevarse los Misterios a Roma, pero no lo consiguió. Nerón no se atrevió a entrar en el santuario de Deméter, prohibido a los parricidas."
 
Paul Foucart
Tomada del libro La muerte no existe de Stéphane Allix, página 253

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