"Los ídolos son femeninos y representan los orígenes humanos de toda la tribu. Por lo tanto, parece muy probable, que las figuritas femeninas fueran ídolos de un culto a la “gran madre”, practicado por los cazadores de mamuts auriñacienses, que no eran nómadas y que vivían en los inmensos territorios euroasiáticos que se extendían desde el sur de Francia hasta el lago Baikal en Siberia."
Johannes Maringer
Tomada del libro Cuando Dios era mujer Merlin Stone, página 37
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