"De estrella en estrella y de planeta en planeta. Andaba y andaba, mas nunca llegaba al fin; su obra era inmensa. Así anduvo el Señor siglos y siglos. Al fin, una vez llegó a la Tierra, y como se encontraba fatigado, se sentó a descansar. Una gota de sudor resbaló por su frente y cayó en tierra, tomó vida y poco a poco empezó a crecer, creando así al primer hombre. Es, pues, el primer hombre un ser privilegiado, nacido directamente de Dios; pero no de su reposo y su alegría, sino del símbolo del esfuerzo y el trabajo, del sudor, nada menos que del sudor divino; por eso el hombre ha de ganar el pan con el sudor de su frente."
Francisco Caudet Yarza
Antología de Leyendas Universales
Tomada del libro de Andrew Meren Revelaciones del pasado: La verdadera historia de la Humanidad, página 75
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