SOBRE LOS INFLUJOS PEQUEÑOS Y LAS RAZONES DE LA ANTI-ASTROLOGÍA.
Aunque hace tres años que ya no está entre nosotros, os dejo con una pequeña perla del astrólogo zamorano. Sí, aquel a quien Manuel Toharia se atrevió a decir que “ignoraba las leyes de la Física” en su libro “Astrología. ¿Ciencia o creencia” (Mc Graw Hill, 1995)?
“El argumentar que la relación de intensidad entre la luz del Sol y la de la Luna es tan pequeña que no se puede tener a cuenta, y que cualquier bombilla próxima es más intensa que la luz de la Luna, es una argumentación ingenua y pedestre.
Se puede poner un ejemplo. Si hay un millón de moléculas de carbono e hidrógeno, y una sola de cloro, y la relación de ellas para producir un compuesto es de 1000 / 1000 / 1, solamente cuando haya una sola molécula de cloro será posible, y necesaria, para producir dicha molécula. El argumentar que esa molécula no sirve para nada es ignorar la más elemental regla de química, fiándolo todo a las masas respectivas. Efectivamente, la masa de esa sola molécula nada significa contra las masas de las otras, pero es que no estamos analizando masas, sino compuestos químicos, donde no se trata sino de proporciones y de unidades iónicas (por ejemplo). Estamos tratando el tema desde un punto de vista equivocado.
Si para formar una cierta molécula se necesita la luz roja de Marte en una cierta proporción, hasta que no aparezca dicha luz roja, por pequeña que sea, no se formará la molécula, por mucha luz solar que le proporcionemos, y además, ha de hallarse anulada, y con cierto período de actividad y reposo dicha luz solar, hallarse luciendo Marte, etc.
El razonamiento, si así puede llamarse, es pedestre, como quienes arguyen lo del calor de la matrona en los nacimientos.
En la misma línea podríamos dudar de la energía nuclear y atómica, de fusión y de fisión. El pensar que, porque la masa del hidrógeno es mínima, y la del uranio máxima, solamente éste puede producir energía, y que la relación de masas desecha el hidrógeno como posible productor de energía atómica, es ignorancia supina. El argumento no se sostiene lógicamente.
.
Hay millones y millones de átomos y moléculas de aire, y en cierto lugar, solamente unos pocos átomos de hidrógeno. Estos pocos átomos de hidrógeno son los que, con algunos átomos de nitrógeno, formarían NH3 (amoníaco), que es una cantidad infinitesimal, pero es una nueva molécula y materia básica de la vida. ¿Es que la enorme masa de aire puede impedir que sea activo el hidrógeno que la forma?
Más aún, entre toda la masa de aire, y los pocos átomos de hidrógeno, éstos se pueden combinar, mediando los fotones de luz, para formar agua H2O. ¿Qué importa la cantidad que esto representa respecto al total de la masa de aire? El hecho es que estas dos materias, una de millones de, átomos y otra de solamente media docena, han sido la base para formar el compuesto, lo mismo que cierto tipo de vida, o de ser viviente, en la intervención de una mínima cantidad de luz, sólo unos fotones, se transforma y vive, y forma un compuesto potenciado por esa mínima cantidad de luz. Si la suprimimos, no se formará el NH3, ni el H2O, ni el ser viviente indicado”.
Demetrio Santos Santos
“El argumentar que la relación de intensidad entre la luz del Sol y la de la Luna es tan pequeña que no se puede tener a cuenta, y que cualquier bombilla próxima es más intensa que la luz de la Luna, es una argumentación ingenua y pedestre.
Se puede poner un ejemplo. Si hay un millón de moléculas de carbono e hidrógeno, y una sola de cloro, y la relación de ellas para producir un compuesto es de 1000 / 1000 / 1, solamente cuando haya una sola molécula de cloro será posible, y necesaria, para producir dicha molécula. El argumentar que esa molécula no sirve para nada es ignorar la más elemental regla de química, fiándolo todo a las masas respectivas. Efectivamente, la masa de esa sola molécula nada significa contra las masas de las otras, pero es que no estamos analizando masas, sino compuestos químicos, donde no se trata sino de proporciones y de unidades iónicas (por ejemplo). Estamos tratando el tema desde un punto de vista equivocado.
Si para formar una cierta molécula se necesita la luz roja de Marte en una cierta proporción, hasta que no aparezca dicha luz roja, por pequeña que sea, no se formará la molécula, por mucha luz solar que le proporcionemos, y además, ha de hallarse anulada, y con cierto período de actividad y reposo dicha luz solar, hallarse luciendo Marte, etc.
El razonamiento, si así puede llamarse, es pedestre, como quienes arguyen lo del calor de la matrona en los nacimientos.
En la misma línea podríamos dudar de la energía nuclear y atómica, de fusión y de fisión. El pensar que, porque la masa del hidrógeno es mínima, y la del uranio máxima, solamente éste puede producir energía, y que la relación de masas desecha el hidrógeno como posible productor de energía atómica, es ignorancia supina. El argumento no se sostiene lógicamente.
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Hay millones y millones de átomos y moléculas de aire, y en cierto lugar, solamente unos pocos átomos de hidrógeno. Estos pocos átomos de hidrógeno son los que, con algunos átomos de nitrógeno, formarían NH3 (amoníaco), que es una cantidad infinitesimal, pero es una nueva molécula y materia básica de la vida. ¿Es que la enorme masa de aire puede impedir que sea activo el hidrógeno que la forma?
Más aún, entre toda la masa de aire, y los pocos átomos de hidrógeno, éstos se pueden combinar, mediando los fotones de luz, para formar agua H2O. ¿Qué importa la cantidad que esto representa respecto al total de la masa de aire? El hecho es que estas dos materias, una de millones de, átomos y otra de solamente media docena, han sido la base para formar el compuesto, lo mismo que cierto tipo de vida, o de ser viviente, en la intervención de una mínima cantidad de luz, sólo unos fotones, se transforma y vive, y forma un compuesto potenciado por esa mínima cantidad de luz. Si la suprimimos, no se formará el NH3, ni el H2O, ni el ser viviente indicado”.
Demetrio Santos Santos
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