Sam Chang

 "Los pedazos de ADN extraño dentro del genoma humano, tienen sus propias venas, arterias y sistema inmunológico que resiste vigorosamente a todos los fármacos anticancerígenos.

Nuestra hipótesis es que una forma de vida superior extraterrestre se dedicó a crear nuevas formas de vida y a colocarlas en los distintos planetas. La Tierra es solamente uno de ellos. Quizás, después de programar, nuestros creadores nos cultiven del mismo modo que nosotros cultivamos bacterias en placas de Petri. Ignoramos sus motivos... sí fue un experimento científico o una forma de prepararse para colonizar nuevos planetas, o el prolongado asunto de sembrar vida en el universo.

Tal vez escribieron el gran código, lo ejecutaron, no les gustó alguna función, la modificaron o añadieron una nueva, volvieron a ejecutar, realizaron más mejoras, lo intentaron una y otra vez.

Lo que vemos en nuestro ADN es un programa que consiste en dos versiones, un gran código y un código base. El primer hecho fue que, sin duda, el «programa» completo no se había escrito en la Tierra; ahora es un hecho verificado. El segundo hecho es que los genes por sí solos no explican la evolución; debe de haber algo más en «el juego»... Tarde o temprano tenemos que afrontar la increíble noción de que toda forma de vida en la Tierra lleva el código genético de su primo extraterrestre y de que esta evolución no es lo que creemos."
 
Sam Chang
Tomada del libro de  David Icke El despertar del león, página 380

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