"Roerich había empeñado su palabra con los Maestros. No debía escribir abiertamente las cosas que vivió con ellos y todo cuanto le dijeron, pues no era el momento —en esa época hasta los servicios secretos de Estados Unidos y Rusia seguían de cerca los pasos del explorador—. Sin embargo, él sabía muy bien que el mensaje no se podía perder. No pudo hablar o escribir de ello, pero sí pintarlo...."
Daniel Entin
Taomada del libro Intraterrestres de Ricardo Gonzlez, página 133
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