Howard C. Strand

"... Eran las diez de la mañana de un día claro y apacible —explicó el testigo—. Nos encontrábamos en una misión rutinaria. El ejercicio consistía en esperar que los aviones de la Navy consiguieran burlarnos y penetrar en nuestras defensas aéreas... Tras veinte minutos de vuelo, el radar de tierra localizó una escuadrilla de “aparatos”... Eso pensaron... Los objetos —entre doce y dieciséis— volaban en una formación desigual... Según el radar se encontraban sobre la ciudad de Detroit... Y fue en esos momentos cuando los captó el radar del avión... Aparecían por debajo del F94-B... El operador de radar, que viajaba en el asiento de atrás, me advirtió: veía los ecos... Y empezó a recibir unas extrañas señales... En esos momentos miré a los instrumentos de cabina, con el fin de lograr mayor velocidad, y aproximarme a la formación... Cuando levanté la vista, los ovnis habían desaparecido... Pregunté al radar de tierra si los veía y respondió afirmativamente... Los objetos continuaban en el mismo lugar... ¿Cómo podía ser? El radar de tierra los tenía en sus pantallas, pero el nuestro no conseguía localizarlos, y tampoco los veíamos a simple vista... Estaban allí, pero no estaban... Seguimos volando hacia la dirección indicada por el radar de tierra, pero fue inútil... Volamos y volamos, en todas las direcciones, sin resultado positivo... Los ovnis estaban allí —según el radar de tierra— pero eran invisibles a nuestro radar... Después se alejaron o desaparecieron»."

Howard C. Strand
Tomada del libro Están aquí de J. J. Benítez, página 59

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