"Dile a tu mente: no solo te voy a estar observando, no identificándome contigo… también voy a cambiar tu naturaleza para que no te deprimas y seas feliz."
Jesús Cediel
El Código Verne: El secreto de los Anunnaki, la Atlántida y la verdadera forma de la Tierra, desvelado, página 4
"La astrología se fundamenta sobre uno de los principios herméticos, el de correspondencia, postulado por Hermes Trismegisto a quien se atribuye la autoría del misterioso Kybalion.
Como es arriba es abajo; como es abajo es arriba.
El Kybalion
Según este principio fundamental de la ciencia perdida de Hermes, el hermetismo, existe una relación de correspondencia entre los movimientos de los astros y las estrellas, arriba en el Cielo, y los procesos de la vida y los destinos humanos, abajo en la Tierra. Esta relación puede entenderse como un proceso de sincronicidad entre dos mundos aparentemente separados pero que forman parte de un todo indisoluble.
Griegos, egipcios, hindúes o chinos, salvo pequeñas aportaciones particulares, recibieron el conocimiento fundamental de la astrología caldea. Aunque tampoco fueron los caldeos, los babilonios o los asirios los originarios guardianes de este saber, sino que una vez más hay que remontarse hasta los sumerios para encontrar los primeros registros escritos de la ciencia astrológica y astronómica. Los sumerios, como ya se ha visto, conocían de la existencia de todos los planetas del sistema solar y disponían de una muy precisa matemática astronómica que les permitía calcular las posiciones de los astros en el firmamento.
El Enuma Anu Enlil, una colección de unas 70 tablillas descubiertas en Nínive, en la biblioteca del rey babilonio Asurbanipal, se ha considerado durante mucho tiempo el libro de enseñanzas astrológicas más antiguo del mundo, con gran número de observaciones astronómico-astrológicas, datos de movimientos del Sol y de la Luna, y reglas de predicciones. Al descifrar su contenido, se descubrió que contenía 21 años de observaciones astronómicas del planeta Venus (Tablilla 63 del Enuma Anu Enlil). Según palabras del propio Asurbanipal, era la pieza de su colección de la que se sentía más orgulloso. Los expertos estiman que la mayor parte de los escritos procede de los comienzos de la época babilónica del rey Amizaduga (1518-1516 a. de C.).
Sin embargo, existen en la colección dos tablillas que reciben el nombre de La serie mul.apin, y que son fieles réplicas de textos sumerios más antiguos provenientes del año 2.340 a. de C., según se desprende de los cálculos realizados por Werner Papke, basándose en las observaciones de los momentos en que se producían las apariciones de ciertas estrellas en el horizonte al amanecer. En ellas se describen los movimientos del Sol, la Luna y los planetas, además de 33 constelaciones, con 66 estrellas individuales. Tanto estas tablillas como la Epopeya de Gilgamesh coinciden en la determinación de las posiciones planetarias en el año 2.340 a. de C. Con este minucioso trabajo, podemos conocer, de forma exacta, la posición de las estrellas en tiempos de los sumerios, cómo dividieron el cielo en constelaciones y cómo las interpretaban de cara a sus presagios.
Los sumerios dividían el cielo en tres caminos que transcurrían paralelos al ecuador celeste: el camino de Anu, el camino de Ea y el camino de Enlil. Dividieron el círculo de 360 grados que la Tierra forma al realizar su viaje de traslación alrededor del Sol durante un año, en doce partes iguales de 30 grados, los signos zodiacales, y le dieron el nombre de «el camino de la Luna», el cual serpenteaba a través de las diferentes franjas o caminos. Los signos zodiacales de verano se encuentran sobre el camino de Enlil, los signos de invierno sobre el camino de Ea, y los signos de primavera y otoño sobre el camino de Anu.
Los nombres que los sumerios empleaban para denominar a los signos del zodiaco son claramente análogos a los modernos, mostrando con claridad el origen y evolución de dichos conceptos. Si bien en dichas tablillas aparecen 17 o 18 constelaciones, estas se agrupaban dentro de la estructura zodiacal de 12 signos, ya que el actual signo de Géminis estaba diferenciado en cuatro constelaciones, y el de Piscis en dos. El primer signo del zodiaco era Lu.chun.ga y le atribuían los mismos significados que hoy en día posee el signo primaveral de Aries. En la siguiente tabla están ilustradas las 17 constelaciones que aparecen, así como los significados y la relación existente con los signos zodiacales, siendo esta más que evidente.
La discusión sobre si el número de constelaciones de la tablilla mul.apin son 17 o 18, se debe a que delante de las constelaciones Sim-mah y A-nu-ni-tu aparecen las palabras kun mes Zibati mes cuyo significado es «las colas», por lo que algunos estudiosos piensan que se trata de otra constelación."
J. Cediel
El Código Verne: El secreto de los Anunnaki, la Atlántida y la verdadera forma de la Tierra, desvelado, página 99
"No creas en nada... mantente siempre alerta ante la posibilidad de que lo que crees cierto no lo sea, así como que de aquello que no crees cierto lo pueda ser... pero que esta actitud no te sirva para permanecer inmóvil y te impida tomar decisiones y acciones en la vida."
J. Cediel
El Código Verne: El secreto de los Anunnaki, la Atlántida y la verdadera forma de la Tierra, desvelado, página 4
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